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jueves, 1 de marzo de 2018

Presentación oficial del Escudo y Bandera de Huéscar

ESCUDO

En campo de azur, un castillo de oro, aclarado de gules; surmontado de las Santas Patronas "Alodía y Nunilón" de plata; acostado en jefe de las iniciales "F" e "Y" de Fernando e Isabel, coronadas de oro, y en punta de las siglas o sílabas "FRAN-CA", de oro. Tras la torre, sostenidos y en sotuer, un bastón civil y una espada, ambos de oro. En punta, un yelmo cerrado siniestrado de plata. Al timbre, la corona real borbónica -cerrada-. Tras el todo, en sotuer, dos banderas de gules, cuyos lienzos asoman a ambos lados del coronel, en los que figuran la cruz y el creciente musulmán, en las de diestra y siniestra respectivamente, bordados en plata y con cenefa de lo mismo. Alrededor, en orla, una filacteria con la leyenda "Muy noble y leal Ciudad de Huéscar”.

Véase: https://www.aytohuescar.es/Docs/Anuncios/0462/a02.pdf

  
BANDERA 

Un paño rectangular, una vez y medio más largo que ancho, siendo el color blanco circunvalado en todo su perímetro por una bordura en sinople (verde). En el centro del lienzo el escudo municipal en sus colores.

Significado de los colores de la bandera

BLANCO: En heráldica y vexilología, significa «…de las Virtudes, la Humildad, la Inocencia, la Felicidad, la Pureza, la Templanza, y la Verdad; y de las cualidades mundanas, la Hermosura, la Franqueza, y la Blancura, la Limpieza, la Integridad, la Eloqüencia, y el Vencimiento sin sangre de los enemigos».  
Así mismo, simboliza: “…de los Elementos, el Agua” y “…de las Aves, la Paloma”.

VERDE: «…de las virtudes, la Esperanza, y de las cualidades mundanas, la Honra, la Cortesía, la Abundancia, la Amistad, el Campo y la Posesión, el Servicio y el Respeto». Los que traen este color en sus armas están obligados a «…socorrer a los Paisanos y Labradores, aunque particularmente a los Huérfanos y Pobres», pues la bordura es símbolo «…de protección, de favor, y de recompensa».

Véase: https://www.aytohuescar.es/Docs/Anuncios/0462/a01.pdf


Algunos de los documentos que han avalado las propuestas para
el diseño y la legalización de estos símbolos municipales

Confirmación de privilegio otorgado por el infante Alfonso a la Orden de Santiago (5 de Julio de 1243)

Capitulaciones de los moros de Huéscar con los Reyes Católicos (25 de Junio de 1488)

Donación de la dehesa del Orcajón por el Conde de Lerín (25 de Mayo de 1504)

Donación de las aguas por la Reina Doña Juana "La Loca" (27 de Abril de 1509)

Inventario de títulos y escrituras de la ciudad (30 de Marzo de 1556)

Concesión real de tratamiento de "Excelencia" al Ayuntamiento de Huéscar (15 de Mayo de 1892)

Firma de la Paz (11 de Noviembre de 1981)

Sello-Tampón del Sindicato de Riegos (Año 1871)

Escudo de Huéscar (ca. 1920-1930)



Fuentes:

Archivo Histórico Nacional
Archivo General de Simancas
Archivo General Diocesano de Toledo
Archivo Histórico Municipal de Huéscar


viernes, 6 de julio de 2012

Huéscar cumple, este mes de julio, 688 años.

Hace unos meses, Don Vicente González Barberán, tuvo a bien compartir sus investigaciones y descubrimientos con este Ayuntamiento y su Archivo Municipal. Por despiste, y un poco de dejación –de quien estas letras escribe-, se “olvidó” en un cajón este extraordinario descubrimiento, fruto de la constante, detallada y exhaustiva dedicación a la Historia local (y todo lo que en ella acontece), de Don Vicente. Pido mil disculpas y, con su permiso, paso a compartir con todos ustedes estos datos.

Hipotética vista de Huéscar desde su lado Sur. A. M. H.

La ciudad hispanomusulmana: La medina de Huéscar.

La medina -ciudad árabe amurallada- ofrecía a sus habitantes protección en tiempo de guerra. Dentro del recinto amurallado se encontraba el alcázar y la mezquita principal.

El paisaje urbano de Huéscar comprendido en lo que ahora llaman “La Puerta de Murcia y su entorno” –Arco de Santo Cristo y Alhóndiga-, tiene sus orígenes, según se desprende de los estudios que sobre dicha zona se han realizado, en el 1324, año en que fue destruido el castillo roquero de “Huéscar la Vieja” o “Patio de los Moros” -que así se le conoce popularmente-.

Destruido este castillo murciano, e incorporada toda la comarca -desde Castril a Orce- por primera vez a Granada, decide Ismail colocar una población importante, con también importante alcazaba, que adelante cincuenta kilómetros al norte la punta de lanza y base de operaciones nazarí. En el mismo cruce de caminos Granada-Valencia y Murcia-Sevilla, que es el que vigilaba desde lo alto el “hins Úskar”, planifica y edifica a toda prisa la actual Huéscar, con fortaleza, muralla y foso.

Dibujo de la distribución de la medina de una ciudad hispanomusulmana.   A. M. H.

Reutiliza, para mayor solidez de la base de la torre del Homenaje, los grandes sillares romanos de una necrópolis romana de la familia Atelia que debía estar allí mismo, en dicho cruce de los muy antiguos caminos. Son piedras epigrafiadas con textos funerarios en latín, colocadas curiosamente todas al revés, lo suficientemente grandes como para no poder haber podido ser arrastradas desde los yacimientos romanos de Galera.

El visir Riwan, gran estratega, se encargó en aquellos principios del siglo XIV de reorganizar toda la estructura militar de la nueva frontera granadina, edificando la estratégica red de atalayas de vigía y aviso, de las que tenemos abundante muestrario en esta tierra.

En el trabajo de María Jesús Rubiera Mata titulado “Ibn al-Yayyab el otro poeta de la Alhambra, que fue editado por el Patronato de la Alhambra y el Instituto Hispano-Árabe de Cultura, en Granada, en 1982, nos relata que:

 “…En sus casidas los musulmanes han de ser siempre los vencedores. Esto lo consigue silenciando en sus poemas las derrotas como el fracaso del asedio de Guadix por Ismail o el desastre de Guadahortuna, pero va a celebrar con entusiasmo la victoria granadina sobre los Infantes Don Juan y Don Pedro en la vega de Granada con dos poemas, llenos de saña por el enemigo vencido, y durante los años venideros recordará una y otra vez esta victoria como lenitivo ante desastres como la batalla del Salado. La muerte de los tutores de Alfonso XI apartó momentáneamente a Castilla de la guerra de frontera y de su protección a Nasr, que sin embargo permaneció en Guadix hasta su muerte (722/1322), tras la cual Ismail tomó la ciudad sin resistencia, acontecimiento que celebra Ibn al-Yayyab con dos casidas.


Ejército islámico.   A. M. H.

Tras esta victoria Ismail se lanzó a la ofensiva conquistando una serie de plazas entre las cuales se encuentra Huéscar. Allí el ejército granadino utilizó por primera vez una especie de caños, hecho que llamó la atención del historiador Ibn al-Jatib pero no del poeta Ibn al-Yayyab que describe la batalla con los tópicos acostumbrados (Rima QI, metro tawil. Casida <sultaniyya> en honor del emir Ismail I con motivo de la conquista de Huéscar en el 724/1324. Escenas bélicas. Cuarenta y siete versos) sin hacer mención alguna al artilugio”.

A lo que añade, María Jesús Viguera Molíns en la obra “El reino nazarí de Granada (1232-1492). Sociedad, vida y Cultura. II. Cultura árabe y arabización” editado en Madrid, por Espasa Calpe, en el años 2000, lo siguiente:

“…Hay también, en la Granada nazarí, una serie de letrados y sabios, beneficiados por el mecenazgo de los emires, y componen para halagarles versos de circunstancias, como cuando Ibn Hudayl dedica un poema al asedio de Huéscar por el emir Ismail I, en 724/1324, aludiendo a los cañones entonces empleados por los nazaríes:

Creían que el trueno y el rayo estaban sólo en el cielo,
pero uno y otro les acosan sin venir del cielo.
Figuras de rara forma. Al cielo alzadas por Hermes,
cayeron con ritmo sobre los montes, derrumbándolos”.

Con traducción e introducción de José María Casciaro Ramírez, se publica en Granada, en 1998, la obra de Ibn al-Jatib “Historia de los Reyes de la Alhambra. El resplandor de la luna llena (Al-Lamha al-badriyya)”, donde nos cuenta que:

“…El destronado [Nasr] murió y se aclaró la situación: todos estuvieron unánimes y fue posible hacer la guerra santa. Así en  rayab del año 724 (=junio-julio de 1324) se puso en movimiento, se dirigió contra el país enemigo y puso cerco a Huéscar (Simonet, en Descripción, página 63, describe del modo siguiente la ciudad de Huéscar:

 “Al norte de Baza y en el último confín de la provincia de Granada, por donde raya con las de Jaén, Murcia y Almería. Ibn al-Jatib dice que estaba en una hermosa y fértil llanura, regada copiosamente por arroyos, donde había muchos plantíos y pastos abundantes, de suerte que lograba allí una gran cosecha y muchas ganancias, y había allí también caza y ganado. Por lo demás no la defendía su fortaleza suficientemente: la rodeaba de continuo el peligro y sus habitantes estaban resignados a la ventura que Dios les deparase”.) –el obstáculo interpuesto en la garganta de la ciudad de Baza-, la cercó completamente (literalmente: “la cogió por el gollete”), alineó sus tropas para el asalto y disparó con un aparato imponente, que funcionaba con la ayuda de la nafta, unas bolas ardientes a una tronera de una torre inaccesible de su fortaleza y produjo unos efectos como los que producen los rayos del cielo. Bajó de ella la gente precipitadamente a rendirse a discreción el 24 de aquel mismo mes (=18 de julio de 1324). Acerca de ello dijo nuestro maestro el sabio Abu Zakariyya b. Hudayl, que Dios tenga misericordia de él, del comienzo de una qasida célebre [tawil]:

Donde están los estandartes rojos y el león indomable hay escuadrones a los que ayudan los habitantes de los cielos.

Y acerca de la descripción del aparato de nafta:

Creían que el trueno y el rayo estaban sólo en el cielo, pero uno y otro les han rodeado y no [precisamente] viniendo del cielo.
Figuras de forma peregrina, elevadas al cielo por Hermes, cayeron ordenadamente sobre los montes y los derrumbaron.
Ea, el mundo te hace ver cosas maravillosas, pues lo que hay en sus potencias no tiene más remedio que manifestarse.

Se estableció, Dios se apiade de él, en Huéscar y la convirtió en base de partida de su guerra santas. Trabajó en la construcción de su foso con su propia mano, acerca de lo cual dijo nuestro maestro su secretario particular (katib sirri-hi) el incomparable Abul-Hasan b. al-Yayyab, que Dios se apiade de él, de una qasida cuyo comienzo es [kamil]:

Tu meta es un límite al que nadie ha llegado antes que tú, pues es imposible que te adelanten los más veloces caballos.
Aclara con tu buena estrella toda idea difícil, y abre  con tu espada toda puerta fuertemente cerrada.

Acerca de su trabajo en el foso del castillo:

¡Qué laudables hazañas hiciste a los ojos de Dios!, nadie se te adelantó en nada parecido:
Una de ellas fue lo que cavaste con tu propia mano [en el foso de Huéscar], lo mismo que hicieron el  Enviado y sus compañeros en el foso [de Medina] (se refiere al foso que fabricaron Mahoma y los habitantes de Medina para defenderse del ataque de los de la Meca)”.

Plano de Huéscar hacia 1488, aparecido en el libro de Asunción Romero Díaz "Huéscar, el medio natural y la vida humana".   A. M. H.

lunes, 14 de mayo de 2012

En la Feria y las Fiestas de San Isidro de antaño: el reparto de las 1000 comidas.


Una pobre labradora,
que tenía diez chiquillos,
le pidió al Santo unos trillos:
y cuando llegó la hora,
con pena desoladora,
vió que su prole aumentó.
En la carta que escribió,
por trillos dijo trillizos;
y sin haber más hechizos,
el gran milagro se dio”.

     Esta pequeña composición, aparecida en el apartado de “BROMAS”, del programa de Fiestas de 1964 de Barrio Nuevo, dedicadas a su Patrón San Isidro Labrador, nos da pie a recordar cómo cambian los tiempos, cómo en el transcurso de los años, la fisonomía de las personas, la de los pueblos, se han transformado de un modo insospechado, pero nunca hemos de olvidar nuestro pasado.



     En el programa de Feria y Fiestas de 1945, se hacía referencia a Barrio Nuevo con la estadística confeccionada un año antes, desde la parroquia, en donde se describía este con sus doce barrancos, poblados de inmundos agujeros, que encerraban 844 hogares. Se contabilizaban 1391 niños menores de 16 años; hogares con más de cinco hijos, 244; viudas con hijos, 137. El analfabetismo “...es elevadísimo, ya que los niños son empleados por sus padres en duras faenas”. En fin..., las cuevas eran un conglomerado de pobreza, hambre y abandono.

     Con estos parámetros, subvencionadas por el Excmo. Ayuntamiento de la ciudad y organizadas en colaboración por la Hermandad Religiosa de San Isidro Labrador, La Hermandad de Labradores y Ganaderos de la C. N. S. y la Obra Sindical “Educación y Descanso”, nacieron el “Día del Niño”, el “Día del Pobre” y el “Día del Obrero”;... y para eso había que hacerles fiestas, vestirles de limpio y buscar motivos que les alejaran de su dura y complicada vida diaria.




     Y así sucedió, el día 14 de mayo de 1945, en el llamado “Día del Pobre”, cuando siendo la 1 de la tarde, se produjo el reparto de 1000 comidas entre los niños y los ancianos pobres del barrio.




     Al día siguiente, 15 de mayo, día de San Isidro, llamado también el “Día del Obero”- y a la misma hora del día anterior-, se produjo el reparto de 2000 comidas a los vecinos obreros de Barrio Nuevo.


“D´orden del tío Melanio
que en cuevas de Barrio Nuevo
es el Alcalde pidanio
a tuiquios HAGO SABEL:
Q´un decreto escrito llevo
de la superioridad
el Jefe de la Hermandad  
que sus daré a conocel.
Dice la regla primera
que empiece la primavera;
como el Jefe lo ha mandao
la primavera ha empezao,
con su tiempo florecío
muncho mejor que el estío
y que el invierno pasao
que tanto nos ha.......... molío
y habemos tos tiritao
diente con diente de frío;
Y como hay que festejal
el tiempo primaveral
y el Santo Isidro es Patrón
de Hermandad de Labraores,
ha mandado el Presidente,
que los hermanos que son,
igual probes que señores
y además tuica la jente
los jóvenes y los viejos
del trece al quince de mayo
acudan a los festejos
y que si alguno no quiere
le caiga y lo parta un rayo
o un cólico miserere.
¡Callarse y oir, animales!
Q´ara sus voy a decir
las fiestas y festivales
que nos van a divertir;
u sea lo que se llama
el prospeto del programa:
Habrá misas y novenas
pa que gocen las beatas
y pa los probes de balde
mil comidas y mil cenas....”.

(Texto sacado del “Bando anunciador de las Fiestas de San Isidro en Barrio Nuevo”. Huéscar, 1º de mayo de 1944).






     La tarea fue ardua y prolongada en el tiempo - se había salido muy recientemente de una guerra, llegaron años de malas cosechas…- pero con el compromiso social de todas las partes implicadas (Ayuntamiento, Parroquia de San Isidro, vecinos de Barrio Nuevo, Hermandad de San Isidro, Hermandad de Labradores, Acción Católica, Secretariado de Caridad…), se consiguió ayudar y dignificar a un barrio depauperado y abandonado.

     Como hemos dicho, no fue fácil, las circunstancias socioeconómicas mejoraban pero muy lentamente; aún en 1953 se seguían repartiendo comidas en los dos días señalados. En dicho año se dieron 4.000. La situación había mejorado pero no era suficiente, luego... luego llegó la gran emigración.



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Nuestro agradecimiento a Remedios, Antonio, Isidro, Francisco, Cándido y demás amigos que día a día nos siguen prestando sus fotografías para que nuestra historia, la historia de nuestro pueblo, no se olvide.  

sábado, 31 de marzo de 2012

SOBRE EL ORIGEN, ANTIGÜEDAD Y RAIGAMBRE TRADICIONAL DE LA SEMANA SANTA EN HUÉSCAR (GRANADA).

Con el sonar de tambores y cornetas, damos comienzo un año más a las celebraciones de la Semana Santa.




La Semana Santa es un momento importante en el calendario de la mayoría de los ciudadanos oscenses, con fundamento religioso en la liturgia que conmemora la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. Lo que se inició como rito medieval de escenificación de angustia y esperanza para los cristianos, expresa hoy sus significados más simples, a través de formas complejas y modelos singulares. Con características determinadas que corresponden a permanencias de símbolos ancestrales que se desvinculan de sus orígenes al insertarse en otras formas de expresión actualizadas.

Las procesiones por itinerarios urbanos. Formas de espiritualidad que unidas a lo popular, se aíslan y diferencian de un clericalismo distante ante sus sublimes y simplistas expresiones que pueden interpretarse por el folklore o cultura.




En su recorrido el pueblo participa en este escenario excepcional que es muestra de ciudad artística.

Si los itinerarios en lugares y rincones preciosos de Huéscar configuran simulaciones impresionantes, las imágenes representan un museo escultórico. Proceso que año tras año enaltece el esfuerzo, y en forma discreta, realizan arduas tareas que culminan en los brillantes desfiles procesionales.




La Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo constituye el núcleo del mensaje cristiano y como tal está en la base del pensamiento y de la vida de la iglesia en todos los tiempos. Por ello desde siempre se ha celebrado “Con singular fervor y énfasis no sólo en el silencio de la meditación sino también en la manifestación externa de sus sentimientos dolorosos y en la participación comprensiva de la Pasión y Muerte del Señor. Con características determinadas por el paso de los siglos y las peculiaridades administrativas y religiosas que esta ciudad ha tenido hasta 1954, en que permaneció bajo la tutela del Arzobispado de Toledo, pasando posteriormente al Obispado de Guadix.




Esta representación popular del drama sacro adquiere por ello una forma más austera de lo que habitualmente se espera de unas procesiones de Semana Santa en Andalucía.

La destrucción, durante la guerra civil (1936-1939), de gran parte de los libros de acuerdos y cuentas hace muy difícil la labor de relatar históricamente todos los avatares acaecidos a lo largo de más de cuatrocientos años. Hojas sueltas y rotas, libretos incompletos y algún que otro ejemplar intacto así como las Cuentas de Propios o Acuerdos del Ayuntamiento, es la documentación conservada, en muchos casos por el celo de los oscenses, que supieron rebuscar entre papeles viejos noticias de las hermandades.

En su geografía, andaluza; en su folklore, murciana; en las costumbres, navarro-aragonesa; en lo civil, castellana; en lo religioso, toledana y accitana. Toda esta paradoja es la de un pueblo que, gracias a este solitario rincón de Granada con tantísimas circunstancias, ha sabido enriquecerse, transformando las costumbres de otros sitios en costumbres propias, magníficamente conservadas. Y en su Semana Santa, igual desfila una procesión de las palmas, propia de tierras oriolanas, que una procesión de Viernes Santo con trasunto murciano, o que una austera castellana o un traslado de la Virgen, como si de la misma Sevilla se tratara.





ORIGEN ANTIGÜEDAD Y RAIGAMBRE TRADICIONAL DE LAS COFRADÍAS / HERMANDADES DE SEMANA SANTA DE HUÉSCAR

Atendiendo a sus caracteres específicos, es a partir de 1544 cuando en Huéscar hay noticia escrita de que aparece la más antigua, que es la Cofradía del Santísimo, como así nos lo atestiguan en sus estatutos.

Coetánea a esta Cofradía del Santísimo es la Cofradía del Crucifijo, que se puede considerar propiamente la primera cofradía penitencial documentada ya en el año de 1580, cuando la Casa de Alba, a la que pertenece Huéscar, pagó “3.876 maravedís a los Tesoreros de las cofradías del Santísimo Sacramento y del Crucifijo y de Nuestra Señora de los Remedios y de Nuestra Señora del Rosario”.

Los largos reinados de Felipe III, Felipe IV y Carlos II cubren todo el siglo XVII, coincidiendo en la Diócesis Primada con los arzobispos don Bernardo de Sandoval Rojas, don Fernando de Austria, don Gaspar de Borja y Velasco, don Baltasar Moscoso y Sandoval, don Pascual de Aragón y don Luis Manuel Fernández Portocarrero, bajo cuyos auspicios la grandiosa fábrica de Santa María será concluida, después de haber renunciado, por razones económicas, a bastantes elementos proyectados por Siloé y Vandelvira. De aquí que, la presencia y movimiento de artífices de prestigio procedentes de las escuelas castellanas y andaluzas, en un continuo abastecimiento de obras para la iglesia fue constante. Así, y en diversos documentos, se atribuyen hasta su desaparición en la pasada Guerra Civil Española, y por desgracia no catalogados, esculturas y pinturas de Alonso Cano, Risueño, José de Mora, Mena, Martínez Montañés, Ribera, Francisco Salzillo, Luis Tristán, Eugenio Caxes..., constituyendo una pequeña y variada antología del arte del XVII. Por esta circunstancia, los gremios cuentan en Huéscar con un amplio repertorio de imágenes, en sus distintas advocaciones, y realizan continuas procesiones.

Es con la llegada de los Franciscanos en los primeros años del siglo XVII cuando se da a conocer la Cofradía de la Vera Cruz que con el tiempo se fusionará con la de la Sangre.

De las cofradías que actualmente siguen en funcionamiento podemos decir que, con la aparición de los estatutos de la Cofradía de San Juan Evangelista, datados en el año de 1619, se adelantan en el tiempo unos años, pues, hasta ahora, se había considerado el origen a la constitución de la Tres Hermandades -San Juan Evangelista, Santo Cristo y de la Soledad- formando un solo cuerpo el 24 de marzo de 1636, aprobándose por el arzobispo de Toledo en 1641.




Petición al Cabildo Municipal “para hacer el Entierro de Christo” (año de 1656).

En 1656 queda constancia, en el Libro de Actas del Cabildo municipal, de la petición cursada “...por las cinco hermandades que hay en esta ciudad de Nuestra Señora de la Soledad, de el Santo Cristo, del glorioso patriarca San José, de el santo apóstol San Juan Evangelista y de el bienaventurado San Pascual Bailón que piden su beneplácito y consentimiento para la fundación de la procesión del entierro de Cristo nuestro salvador...”. A dicha procesión acudirán cada una con su titular, San Juan Evangelista, Nuestro Padre Jesús Nazareno, la Virgen de la Soledad, la Cruz Verde y la Magdalena y suplican así mismo a la ciudad para que asista a ella en forma Capitular. A esto diremos que aún hoy día se mantiene con la única variedad de que han desaparecido las hermandades de San José y San Pascual -que no sus pasos, incorporados a San Juan y Santo Cristo- y se agrega la Hermandad del Sepulcro (1946), que aglutinará las funciones que durante casi tres siglos se repartieron las otras Hermandades.




La Semana Santa en el siglo XVIII se va afianzando dada la intensa actividad religiosa practicada por la población en las diferentes iglesias, conventos, capillas y ermitas a lo largo de todo el año, por gremios, hermandades, cofradías y familias determinadas que junto a la elevada población religiosa respecto al número de habitantes favorece el culto de una amplia diversidad de advocaciones y santos, misas, sermones, novenas, vísperas, procesiones, etc.

En este siglo, la Hermandad de Ánimas, poderosa, pudiente y popular, celebra en la iglesia de Santa María las novenas a su advocación titular de Nuestra Señora de los Dolores y encarga, hacia 1770, una imagen al escultor murciano Francisco Salzillo.




El siglo XIX nace convulso con la invasión francesa y sus expolios, la exclaustración conventual y desamortizaciones, sucesos políticos...; todo esto redunda en que se produjeran desorganizaciones de hermandades y pérdidas de importantes riquezas de las mismas.

Se necesitarán varios años para intentar reparar los destrozos ocasionados y en lo posible renovar y recuperar las tradiciones.

Siendo vicario interino de Huéscar don José Pío Abellán (1854), y en cumplimiento a una orden del cardenal arzobispo de Toledo, se conserva en el Archivo de la Diócesis Primada un documento con las respuestas dadas por los sacerdotes oscenses sobre la vida civil y religiosa de esta población.

En referencia al apartado de Cofradías y Hermandades, entre otros dice:

“Las tres Hermandades:

Estas son las del Cristo, la Soledad y San Juan. La del Santo Cristo tiene capilla propia en la parroquia de Santiago, y fue erigida en 1641, con una imagen de mucha veneración, que sólo se saca cuando hay conflictos de pestes o epidemias o para hacerle el novenario y el Viernes Santo por la mañana en la procesión. Tiene aprobación del Consejo de la Gobernación de Toledo. Son infinitos los prodigios.




La Hermandad de San Juan está incorporada para dar culto a la imagen en la procesión de Semana Santa, y la tercera es la de la Soledad, que tiene su ermita en la parte de Poniente extramuros de la ciudad como cuarenta pasos; su primitivo nombre fue la ermita de San Sebastián desde 1567, aunque existía ya en 1559, donde están las imágenes del Señor Orando en el Huerto, en el “paso” de los Azotes atado a la columna. Nuestro Padre Jesús Nazareno, en su camarín y en el principal, a la afligidísima Madre de la Soledad, donde se forma la primera procesión de Jueves Santo en la tarde. Me consta tiene sus ordenanzas aprobadas”.

Los albores del siglo XX se presentan con la continuación del formato tradicional, esto es, después de la procesión de los Ramos no hay señales de Semana Santa hasta el Miércoles, en que por la tarde se cantaban las Tinieblas, y en el tenebrario se encendían o apagaban las luces, y la chiquillería tocaba las matracas, haciendo mucho ruido.

El Jueves, muy de mañana, gran número de oscenses se disponían a recibir el Sacramento de la Penitencia, para luego acompañar a la procesión que se dirigía al monumento. Después del Lavatorio se preparaban nazarenos y Parroquia para ir a la ermita de la Soledad, de donde saldría la primera procesión. Ésta la componían San Juan, la Magdalena, la Oración del Huerto, Señor de los Azotes, Jesús Nazareno y Virgen de la Soledad. Desde la torre de la iglesia de Santa María la carraca lanzaba sus lastimeros golpes. Eran tres cofradías, con hábitos encarnados los de San Juan, morados los del Cristo y negros los de la Soledad.




El día grande de Semana Santa era el Viernes. De madrugada, las cornetas, recorrían las calles anunciando la próxima muerte del Señor. En la procesión de la mañana figuraban San Juan, el Señor de la Caña, Jesús Nazareno, el Cristo de la Expiración y la Soledad, así como la Verónica, que se incorporaba en la Plaza Mayor para la realización del llamado “Paso” consistente en la representación de las tres caídas de Jesús en su recorrido hacia el monte Calvario, limpiándole el rostro la mujer Verónica, quedando estampado en el lienzo.

Luego los solemnes oficios y por la tarde el Sermón de las Siete Palabras. Todas las jerarquías cofrades presidían con sus cetros, y ya esperaban en la sacristía los ángeles, niños menores de ocho años, que con sus ropas blancas, sus alas de seda y sus coronas habrían de portar las cintas del Santo Sepulcro. Uno de ellos, en una bandeja, llevaba los atributos de la Pasión.

Las procesiones de Viernes Santo, mañana y tarde, establecían como signo de respeto, que los nazarenos arrastraran las colas de sus túnicas. Por tanto, la procesión del Santo Entierro resultaba solemnísima, siendo presidida por el Excmo. Ayuntamiento, que seguía al Sepulcro, acompañado de la banda municipal de música. Las tres cofradías formaban grandes filas con sus hermanos, con hachones encendidos y las imágenes eran San Juan, la Cruz Verde, el Sepulcro y la Soledad, detrás de la cual marchaba la Parroquia y el pueblo.




Los cultos de Semana Santa terminaban con esta procesión, más encerrada ésta, y debiendo trasladar la Soledad a su ermita y después a San Juan y la Magdalena a la iglesia de la Paz, la decoración cambiaba con los acordes de pasodoble de la banda municipal.

El recuento de imágenes, tronos y ornamentos pertenecientes a las hermandades de Semana Santa al acabar la contienda civil fue desolador. Prácticamente había desaparecido todo, hasta tal punto que en 1940 se organiza una improvisada procesión con lo poco que había quedado. Los bustos del Ecce-Homo y la Dolorosa se colocan en la mejor forma posible, e instalándose en unas andas son sacados en procesión, e igualmente una Soledad.

La antología escultórica que Huéscar había acumulado en más de cuatrocientos años y que suponía un gran enriquecimiento artístico de iglesias, conventos, capillas y ermitas era un dato para el recuerdo y para la historia. Por tanto, la mayor prioridad en este aspecto fue, sin duda, durante los primeros años de esta década, la sustitución y urgente reparación de las cosas rescatadas. Todas las hermandades por igual emprenden la ardua tarea de reorganizarse superando las dificultades surgidas por doquier.

Hoy día, y tras multitud de horas dedicadas a cada hermandad, recuperando lo más fielmente posible todo lo que antes tenían, e incorporando algunas cosas nuevas, nos encontramos que la Semana Santa oscense, mantiene tradiciones desde hace alrededor de cuatrocientos años, pero también se adapta y modifica formas, vestuarios, incorpora imágenes, etc, acoplándose a los nuevos tiempos sin perder su identidad.





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Desde destas líneas agradecer muy sinceramente a todas esas personas (Paz, Ramón, José E., Carlos, Jaime,...) que día a día, tienen a bien ceder sus fotografías a este Archivo Municipal para que podamos sacar copia que posteriormente pasa a formar parte de nuestros fondos.


martes, 14 de junio de 2011

El Archivo Municipal de Huéscar.




Historia

   La conquista de Huéscar, por capitulación de sus moradores, en la campaña del año 1488, con los Reyes Católicos, asienta definitivamente la estructura administrativa castellana en su cabildo.

   Dadas las peculiaridades históricas de los hechos acontecidos desde ese mismo instante, en que, a los pocos años, pasa de ser villa realenga a marquesado vitalicio del Condestable de Navarra, con posterior vuelta a la jurisdicción real, y nuevamente entregada –de forma definitiva- como ciudad de señorío al Duque de Alba; la producción documental emanada en esos años debió de ser  voluminosa e importante y hubo de custodiarse con gran celo por todos los interesados y, como no, por parte del concejo, dado que cada uno de los elementos intervinientes en este trasiego de jurisdicciones, derechos y propiedades quisieron hacer valer sus prerrogativas por encima de los otros en múltiples y continuos pleitos. Hoy día son testimoniales los documentos que se custodian de esos años.

   Con mayor o menor fortuna, y según los avatares de la historia, el Archivo Municipal conserva un fondo ciertamente interesante cuyo documento más antiguo está fechado en el año 1498. Así mismo se conservan traslados de otros documentos aún más antiguos emitidos por el rey don Juan II o don Rodrigo Manrique, en los que se hace referencia a la presencia, en este archivo, de los originales en mal estado, pero que desgraciadamente hoy día ya no existen. Por ellos, y por otros datos y circunstancias, podemos afirmar con absoluta certeza que la ubicación de este Archivo Municipal estuvo siempre en el edificio actual, pues se conserva la escritura de propiedad de éste, datada en la primera mitad del siglo XVI, donde describe su situación exacta, y que, junto a los nuevos restos pétreos descubiertos, en la fachada de la puerta del antiguo sindicato de labradores, reafirman lo escrito.

Fondos

   A lo largo de estos siglos se han conservado numerosos fondos que han llegado hasta nosotros, siendo la mayor parte emanados de la propia gestión del Ayuntamiento, a los que se unen los aportados por particulares y otras instituciones.

   Dada la gran variedad de su contenido, para su más cómoda localización, se han han empezado a clasificar en:

   -Libros de Actas Capitulares
   - Libros de Propios
   - Millones
   - Pósito
   - Aguas y Acequias
   - Quintas, Milicias,… etc.

Funciones

   Independientemente de la obligatoriedad que tiene el Archivo de la conservación y custodia de los documentos, se pretende que sea además un lugar de estudio para todas aquellas personas e instituciones que deseen profundizar en el pasado, en la historia,…

Servicios

   Ofrece este archivo zona reservada a investigadores y biblioteca auxiliar, siendo el acceso abierto al público en general. Igualmente, y por su condición de servicio público, sus fondos pueden ser visitados por colectivos, en sus propias dependencias o en cualquiera de las exposiciones en las que participen sus fondos.

Curiosidades

   Muchas veces la Historia y los Archivos, por desconocidos u olvidados, nos deparan sorpresas tales como lo ocurrido el día 11 de noviembre de 1809, en que el Cabildo y Consistorio de Huéscar, hizo suya la orden del Gobierno de que todos los territorios bajo dominio francés habrían de tener como nuevo enemigo al reino de Dinamarca, procediendo en el pleno municipal de aquel día “declarándole la guerra a la Dinamarca”. Esta población permaneció “oficialmente” en tal estado bélico hasta el año 1981.

   Descubierto tal hecho, y creyendo oportuno las partes litigantes zanjar tan inaudito episodio, se preparó un final “digno” para los dos contendientes. Tras los oportunos contactos diplomáticos, el mismo día –pero 172 años después- se realiza, en las mismas salas del Consistorio oscense el acto protocolario de la “firma de la Paz”. De todo ello, como es de esperar, queda la documentación oportuna en este Archivo Municipal.