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jueves, 11 de enero de 2018

Poesía y música en la fiesta de San Antonio Abad

San Antonio Abad   
(Foto: Francisco Navarro Ponce - 2015)

La fiesta de San Antonio Abad, popularmente conocida como de “San Antón”, amén de ser una fiesta popular por su gastronomía, sus “castillos” o luminarias y su pólvora, lo es también por unas bellas composiciones poéticas y musicales que, desde 1888, se repiten durante nueve días. Su autor, Juan María Guerrero de la Plaza.

Estas son del tipo “Villancico” o composición poética popular tradicional formada por versos hexasílabos u octosílabos distribuidos en un estribillo (de dos a cuatro versos, al principio del poema y en el cual se anuncia el tema), una o más mudanzas (una o varias estrofas, generalmente redondillas) y una o más vueltas (formadas por un verso de enlace y varios versos que repiten lo expresado en el estribillo); “Gozo”, que es una composición poética en loor de la Virgen o de los santos, en la que se repite un mismo estribillo al final de cada copla; y “Aria” o composición musical para voz solista, generalmente con acompañamiento instrumental, que es independiente o que puede formar parte de una composición mayor, como una ópera, un oratorio o una cantata.

En el caso de Huéscar tenemos el villancico titulado “Allá en la Tebaida”, escrito en Enero de 1888; los gozos titulados “En el Antiguo Egipto” y “El que siente y el que sufre”, ambos escritos en el mes de Diciembre pero uno en 1888 y el segundo en 1890; y el aria “En el áspero desierto” de Diciembre de 1888. Sus letras son:

ALLÁ EN LA TEBAIDA

Cantemos, honremos
con gran devoción
al santo virtuoso
y noble varón.

Todos sus devotos,
en férvida unión,
cantemos gozosos
de Antonio en honor.

Cantemos, cantemos
de Antonio en honor.
Santo virtuoso
y noble varón.

Allá en la Tebaida
lució un nuevo sol
que al mundo cristiano
llenó de esplendor.

Antonio, elevando
su potente voz,
disipó las sombras
del mal y el error.

Cantemos, honremos
con gran devoción
al santo virtuoso
y noble varón.

Todos sus devotos,
en férvida unión,
cantemos gozosos
de Antonio en honor.

Cantemos, cantemos
de Antonio en honor.
Santo virtuoso
y noble varón.


EN EL ANTIGUO EGIPTO

En el antiguo Egipto,
de ciencias y artes cuna,
nació por gran fortuna
el grande Antonio Abad.
¡Bendita sea la tierra
que tales hombres cría,
que la enseñanza y la guía
son de la Humanidad!.

De sabios varones
la mente es espejo
que copia en bosquejo
la ciencia eternal,
y don tan sublime
gozar sólo es dado
al que es un dechado
de virtud cabal.

Por eso, si hay muchos
de origen preclaro
que al mundo no avaro
de bienes colmó,
de humildes virtudes
es raro el modelo
y raro al que el cielo
su ciencia imprimió.

La tierra que bañan
las aguas del Nilo
fue cuna y asilo
de un grande varón.
El país legendario
de la inteligencia
nutrió con su esencia
tan gran corazón.

Se agita el averno
poseído de rabia
al ver que la savia
del árbol del bien
circula briosa,
el árbol florece
y al alma le ofrece
por fruto el Edén.

Antonio es el astro
que al mundo ilumina
en noche cetrina
de sombra y error.
Predica verdades
con boca y ejemplo,
su pecho es un templo
digno del Creador.

Por eso su nombre
la fama pregona,
por eso corona
de justo ciñó.
Por eso la Iglesia
cultos le tributa
y el hombre disfruta
de su protección.


EN EL ÁSPERO DESIERTO

En el áspero desierto
una flor se vio brotar:
es la flor de las virtudes
del preclaro Antonio Abad.

Oh fieles, oid,
prestad atención,
y oigamos la historia
del justo varón
que al mundo cristiano
llenó de esplendor
con los vivos rayos
de su fe y amor.

Cantemos alegres
en canciones mil
las glorias y triunfos
del fuerte adalid
que hallando en sus creencias
vigor juvenil
a Satanás vence
en trabada lid.

La noche callada
su velo extendió
y envuelto en las sombras
al mundo dejó.
Los tristes humanos
de guerra al fragor
alzaban dos tronos
al vicio y error.

Allá en la Tebaida
lució un nuevo sol
que al mundo cristiano
llenó de esplendor,
y Antonio, elevando
su potente voz,
disipa las sombras,
destruye el error.


EL QUE SIENTE Y EL QUE SUFRE

El que siente y el que sufre,
el que gime y el que llora,
con fervor del cielo implora
su ventura o su salud,
pero eleva su plegaria
por conducto de los santos
cuyos méritos son tantos
como grande es su virtud.

Copla 1ª.

Si producir consigue
el jardinero experto
flores de rico aroma
en perfumado huerto,
la inspiración divina
produjo en el desierto
la de virtud y ciencia
en san Antonio Abad.

Errores y herejías
en sucesión continua
falsearon del cordero
la celestial doctrina,
y el mundo estaba en armas
y la moral en ruina
cuando el santo ermitaño
dejó su soledad.

Copla 2ª.

Fue tan mágico su acento
y su voz tan expresiva
que tranquiliza al momento
aquel lago turbulento
de errores y de impiedad.
Y después de la victoria,
en vez de ceñir laureles,
nos dice la fiel historia
que huyendo terrena gloria
se volvió a su soledad.

Copla 3ª.

El opulento avaro
es pobre en su riqueza,
por el contrario Antonio
es rico en su pobreza,
porque posee un tesoro
de más precio que el oro,
que es el de la virtud.
Nada tiene y afirma
los tronos de los reyes,
con su ciencia sublime
al mundo le da leyes,
consuelo al afligido,
apoyo al desvalido
y a enfermos la salud.


San Antonio Abad (ca 1920-1930)
(Archivo Fotográfico de Evaristo López López) 

martes, 15 de enero de 2013

San Antón y la pólvora

     Desde que en el siglo XIV se usó por primera vez la pólvora en una guerra en Europa, y, en particular, en el asedio de la entonces villa de Huéscar (año de 1324), su uso no ha cesado aunque de forma más pacífica la mayoría de las veces.

     El primer referente que hasta ahora se tiene de San Antón y su “relación” con la pólvora, nos lo da la escritura de confirmación del “voto de guardar” el día de San Antón y San Pedro Mártir por días de fiesta, en la que aparece el capitán Joan Martínez Carrasco, que debió ser el mando encargado de la guarnición militar aquí destacada en esos primeros años del siglo XVII (1608). (1)

     Ya de forma "activa", nuestro santo aparece metido de lleno entre la pólvora y sus efectos, en el hecho ocurrido y posteriormente narrado, en la primera parte de la "Crónica de la Provincia de San Juan Bautista", en su libro primero, capítulo LXXIV, llamado "De algunos muy notables casos, que sucedieron después de fundado el Convento de Huéscar"(2), que nos dice así:

     "...Otro caso assi mismo deve tener aqui su lugar, que por ser en honra de la Virgen Santissima, y de su purissima Concepcion, no es justo passarle en silencio. Y para que se le dé toda fé, trasladarele como lo depuso con juramento el licenciado Bartolome Ferrer, Cura, y Beneficiado de la villa de Galera ocho dias del mes de Agosto de 1637 años. Dixo, pues, que desde, que tuvo uso de razon, avia tenido particular devocion con la purissima Concepcion de Nuestra Señora la Madre de Dios, confessando siempre, que fue concebida sin mancha de pecado original, y assi lo tenia jurado, y prometido defender, en manos del señor Obispo de Guadix, con el demas Clero de aquella Abbadia. En muestra de este pio afecto, aviendo fabricado un molino de polvora en el termino de la dicha villa, juntamente con el Capitan Andres Bernabé; para el buen sucesso, y que se fuese Nuestro Señor servido de librarle de incendio, eligieron por Patrona la Virgen Nuestra Señora; y haziendo, que se pintase un lienzo con la Imagen de su purisima Concepcion, y a los lados della las de los bienaventurados San Antonio Abad, y San Antonio de Padua, se fixó en un bastidor de madera con sesenta tachuelas (circunstancia, que conviene expressar por lo que diremos despues) y se puso en el dicho molino en la parte, que esta en los morteros, encima de la artesa, donde se granea la polbora. Y aviendo en ella tres arrobas fina, enjuta, y recien assoleada, y otra arroba en una talega, que estava debaxo de la dicha Imagen, y en los morteros otras tres arrobas, que querian acer granear, sin saber como se pegó fuego, y bolo todo el quarto, que era demas de veinte y quatro pies de largo, y quinze de ancho sin quedar del telar, granadores, mazas, y otros instrumentos mas que las ruinas; siendo tal la violencia, que uno de los morteros, que era de vara en    quadro y pesava mas de cinquenta arrobas se abrió de alto, baxo, y quedó destruido.

     Era aquel dia vispera de la octava de nuestro Padre San Francisco   10 de Otubre de 1636. Y aviendo el dicho Beneficiado Bartolome Ferrer tomado el quaderno de nuestra Orden para irse rezar la puerta del molino, como lo acostumbrava, oyó el estallido estupendo que causó la polvora, y yendo azia allí vio la gran ruina, y encima Della el lien‡o de la purissima Concepcion doblado, la pintura  azia dentro, y el bastidor hecho muchos pedazos en diversas partes: y desdoblandole, hallóle sin ofensa alguna del fuego, y que assi la Imagen de la purissima Concepcion como la del glorioso san Antonio Abad, y de Padua, estavan intactas, y ilesas como si tal incendio no huviesse avido. Quedó espantado de tan singular maravilla, atribuyendo causa superior, que donde la grande violencia de la polvora avia hecho tan terrible estrago convirtiendo en ceniza las piedras, un lienzo tan dispuesto para que en el se zebase la furiosa llama, por estar la pintura al olio, y encima de la misma polvora, quedasse essempto, y libre, sacudiendo como sacudió el bastidor diferentes partes. Y no fue este el mayor prodigio, sino que reparando bien en el lienzo, le halló por la orilla, todo entero, y sano, sin señal alguna de los agugeros, que avian hecho las sesenta tachuelas, con que estava clavado. De cuyo milagroso prodigio dio infinitas gracias a Dios: reconociendo, que assi como la otra misteriosa zarza, simbolo de Maria Santissima, no abrasó la llama, ni quitó el verdor, ni frescura, antes añadió resplandor, y belleza, assi su trassumpto, y figura respetó el incendio: y aun en el lienzo donde estava su Imagen, como en prueva de su integridad, no quedó señal, memoria, ni vestigio de hierro.

     Sabiendo este caso el siervo de Dios Fray Francisco Veneciano Guardian de nuestro Convento de Huescar, alcanzó del sobredicho Cura le diesse la Imagen del glorioso san Antonio de Padua, que por aver estado la sombra de Maria Santissima, avia asi mismo quedado sin lesion alguna del fuego. Y la colocó en uno de los Colaterales del dicho Convento, donde ha sido muy venerada. Las otras dos de Nuestra Señora, y san Antonio Abad, se quedaron en la Iglesia de la Villa de Galera, para que tambien se les diesse la devida veneracion".

______________
Referencias:

(1) Archivo Histórico Municipal de Huéscar.


(2) Paner, Fray Antonio. "Crónica de la Provincia de San Juan Bautista de Religiosos Menores Descalzos de la Regular Observancia de nuestro Seráfico Padre San Francisco". Libro 1º, cap. LXXIV. Año 1665.