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jueves, 7 de julio de 2011

La Sagra.

  "Cueva del Capellán", en el Barrio de las Santas. Al fondo
                                      el cortijo "El Cigarral" y el pico de la Sagra (ca. 1912).  A.M.H. 

La Sagra  es un nombre que evoca dos cosas: por una parte la región del norte de la provincia de Granada; Además, la Sagra, es el nombre de la segunda cumbre más alta de Andalucía, si dejamos al margen todo el macizo de Sierra Nevada, que incluye una amplia porción del relieve de Almería.

Esta región de la Sagra tiene como constante su mediana altitud (700-1000 metros), por encima de los cuales se levantan las cumbres y sierras adyacentes.

Las poblaciones más importantes son Castlléjar, Castril, Galera, Orce, Puebla de Don Fadrique y Huéscar, siendo ésta última la capital de la comarca.

Para aquellos que la visiten, han de saber que está aislada y elevada, al Levante, al otro lado el núcleo de las sierras de Cazorla y Segura, que se descubre como un amplio baluarte, hendido por varias cárcavas o cañadas, y elevándose por encima de un gran pinar.

El paisaje está influenciado por la aridez en las zonas que miran al sur. En cambio, la ladera que mira al norte posee un tapiz vegetal que nos recuerda a Cazorla, con abundantes pinos, encinas y enebros.

En cuanto a la meteorología, la zona es fría, más bien de una acusada continentalidad. Las nevadas son frecuentes en el invierno, con carreteras cortadas.

Al final del invierno aparecen en ellas unas pequeñas florecillas no muy altas que son las “muscaris”.

La Sagra desarrolla su cordal de nordeste a sureste, formando hacia el lado de “Los Collados” una irregular muralla.

Esta montaña solitaria, que parece casi un volcán, es una ascensión brava, que no decepcionará al montañero. En total se pueden emplear unas cinco horas, o algo más, entre la subida y la bajada.


NORMAS DE SEGURIDAD
          

  • Escoja bien sus excursiones. Elija la zona adecuada. No sobrevalore sus fuerzas. Únase a compañeros experimentados. Nunca salga solo.

  • Deje dicho a donde se dirige y cuándo vuelve a sus familiares, amigos, clubes o en el último lugar habitado.

  • Piense en los cambios bruscos del tiempo, que en la montaña son posibles y con gran intensidad. A veces será conveniente renunciar.

  • Tenga presente que hay que guardar fuerzas para la vuelta y que la actividad termina cuando uno llega a su domicilio.

  • Cuide la montaña, disfrute del paisaje. No deje basuras. La montaña es de lo poco grandioso que todavía nos queda.

  • En refugio o acampada sea cortés, que sus costumbres no molesten a los demás. Deje la música y ruidos estruendosos en la ciudad.

  • Oiga el silencio y contemple la naturaleza en todo su ser.

     ¡Sea montañero-excursionista de verdad!.

viernes, 17 de junio de 2011

Las secuoyas de “La Losa” en Huéscar (Granada). Las "mariantonias"

"Las  mariantonias".                                              A.M.H.

Don Rafael de Bustos y Sagade, VII marqués de Corvera, IX vizconde de Rías, maestrante de Granada, nacido en Huéscar y que falleció el 16-1-1848, era hijo de Maria Antonia Sagade Bogueiro y del Moral que era del virrey de Méjico don Luis de Velasco, I marqués de Salinas del Río Pisuerga, cuyos descendientes fueron después también condes de Santiago de Calimaya. Al título se unió el mayorazgo fundado en 1549 por los padres del primer poseedor y a este mayorazgo se unió el que había creado don Diego de Ibarra, por el matrimonio de don Francisco Velasco, hijo del 1 marqués con doña Mariana de Ibarra. A su vez, el mayorazgo de los Altamirano estaba unido al condado de Santiago de Calimaya. Y estaba establecida la incompatibilidad entre ambos y el poseedor de los primeros además tenía obligación de residencia en los territorios peninsulares.
Rafael de Bustos y Sagade como tataranieto de doña Teresa Altamirano Velasco presentó demanda sobre el título y mayorazgo de Salinas de Río Pisuerga contra el entonces poseedor de los mayorazgos, que habían fundado don Juan Gutiérrez Altamirano, don Luis de Velasco y don Diego de Ibarra, y obtuvo pronunciamiento favorable en primera instancia. Después se concertó transacción entre los litigantes que reconocía el derecho del demandante. Por auto ejecutorio en 1870 aunque ya en la persona de su hijo del mismo nombre se declaró la sucesión en el referido título. El caso es que de aquellos derechos sobre tal dignidad y mayorazgos, se conservaba vinculación con Méjico, y de ahí provino el que Rafael de Bustos y Sagade trajera unos plantones de secuoyas que serían las primeros plantados en Europa, y en “La Losa”, tierras de su propiedad procedentes del mayorazgo de los Balboa en el valle del río Raigadas, en la comarca de Huéscar, en un entorno de 16480 pinos maderables, 22900 rollizos y gran número de pinos pequeños y carrascas de diferentes dimensiones, 8842 olmos, 3540 álamos, 2675 almeces, 359 fresnos, 125 cedros, 12 tuyas y 10 pinos abetos, sobre el mes de diciembre del año 1839 plantó Rafael 48 wellintognias, que pronto destacaron por su tamaño y belleza y que con el paso del tiempo alcanzaron alturas de entre 40 y 50 metros y sus troncos perímetros de entre 3 y 7´10 metros.

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Bibliografía:

     Bustos y Pardo Manuel de Villena, Íñigo María de : “La oropéndola. Cristianismo e Islam. Razón, fe y conflictos a través de un linaje”.
     Información localizada en el CAPITULO 18: <<Las secuoyas de “La Losa” (Granada). Un Ministro de Fomento en tiempos de Isabel II. La Guerra de África. El belén de Salcillo, de los Riquelme>> (pág. 245).