viernes, 23 de septiembre de 2011

EL ORIGEN HISTÓRICO DE LA OVEJA SEGUREÑA.

INTRODUCCIÓN sobre lo que es el ganado y la ganadería.

             Antes de introducirnos en el origen histórico habremos de saber que:

GANADO, es el conjunto de bestias mansas de una misma especie, que se apacientan y andan juntas (ovejuno, cabrío y vacuno).

Así pues, las siguientes expresiones son las que nos identificarían al ganado de ovejas:

GANADO CHURRO: el lanar que no es trashumante. El que cría la lana churra.
GANADO DE APARTA: es el ganado destetado.
GANADO DE PATA O DE PEZUÑA HENDIDA: son los bueyes, vacas, carneros, ovejas, cabras y cerdos.
GANADO EN VENA: el no castrado.
GANADO ESQUILÓN: el lanar recién esquilado.
GANADO LANAR: los carneros y las ovejas.
GANADO MENOR: el que se compone de reses o cabezas menores, como ovejas, cabras, etc.
GANADO MENUDO: las crías del ganado.
GANADO MERINO: cierta especie de ganado lanar.
GANADO TRAVESÍO: el que, sin ir a puntos distantes sale de los términos donde mora.
GANADO VACÍO: el compuesto de hembras que no tienen cría.
GANADO ESTANTE: el rebaño que durante una temporada o todo el año es alimentado en el pesebre o en los pastos de la localidad.
GANADO TRASHUMANTE: son los ganados que van a aprovechar los pastos de regiones altas y frías durante el verano, o bien procedentes de zonas frías que en invierno aprovechan los pastos o rastrojeras de las comarcas templadas.

Entre las frases hechas y refranes sobre el ganado encontramos:

ALINDAR EL GANADO: llevarlo a los lindes de las heredades para que paste.
CORRER GANADO ó CORRER EL GANADO: frase antigua que significaba perseguirlo o recogerlo para prendarlo (prenderlo).
GUARDAR GANADO: cuidar de apacentarlo y conservarlo sin daño.

Ovejas españolas. Grabado de 1803.

GANADERÍA: es la crianza, granjería o tráfico de ganados. Igualmente, decimos que es el conjunto de animales domésticos sometidos a ciertos métodos de explotación con el fin de sacar provecho de los mismos. La palabra GANADERÍA se aplica lo mismo para expresar la totalidad de animales de un país, que los componentes de una comarca, o simplemente los de propiedad particular.

Históricamente se puede decir que la ganadería presenta en su evolución tres fases bien marcadas: la PRIMITIVA, caracterizada por la trashumancia; la AGRÍCOLA, porque los ganados consumen alimentos cosechados por el hombre, y la INDEPENDIENTE de la agricultura, porque el ganadero no es agricultor.

En la primera fase los ganados sólo consumen alimentos en cuya siembra, desarrollo y recolección el hombre no interviene para nada. Es la fase exclusiva del pastoreo. Los óvidos se tienen casi exclusivamente para la producción de lana. La alimentación de todos los ganados es muy parsimoniosa y la mayor parte del año miserable. Es por esta razón que sólo el ganado de labor es “estante”, es decir, fijo en la hacienda; los demás ganados, en verano deben recurrir a comarcas frescas aprovechando los pastos estivales y en invierno pasar a tierra baja, en regiones donde la temperatura permita el desarrollo de algunos pastos. Este ganado, que se trasladaba de una comarca a otra en busca de una mejora de pastos, recibió el nombre de GANADO TRASHUMANTE.

Es con los albores del siglo XIX (revolución industrial), cuando la ganadería se “industrializa” y acaba por constituir uno de los capítulos más importantes de la economía rural. Ante el aumento del consumo y la demanda por los nuevos núcleos poblacionales de estos productos, la ganadería y la agricultura se ven avocadas a complementarse para mejorar y aumentar sus respectivas producciones para cubrir los nuevos mercados.

La última fase comprendería las explotaciones ganaderas que, normalmente muy cerca de las urbes, comprarían los forrajes o harinas (para alimentar a estos ganados) en los mercados, sin que dichas explotaciones se dediquen a la agricultura.

Si aplicamos todos estos conceptos generales a la especie ovina, es decir a las ovejas y carneros, veremos que son totalmente asumidos y, por tanto, son representativos de lo que tenemos, vemos y nos rodea a diario en el entorno de nuestros pueblos y ciudades.

Pero he aquí que, aunque podamos hallar estos tres modelos de crianza de nuestras ovejas, el proceso es siempre una combinación de todos ellos, eligiendo lo mejor de cada fase.

Oveja de raza Segureña (*).

HISTORIA DEL ORIGEN DE LA OVEJA SEGUREÑA.

Las razas domésticas son todas de la especie “ovis aries”, descendientes del muflón y, quizás también, de las razas asiáticas primitivas.

Su domesticación debió iniciarse en el neolítico, y durante siglos el hombre las ha seleccionado buscando el modo de mejorar los caracteres adecuados a la finalidad perseguida, y de aquí que hoy varíen mucho, en porte, color, longitud y finura de lana, cantidad de leche que producen, presencia o ausencia de cuernos, etc. Las productoras de lana fina proceden todas de la “merina española”, traída por los benimerines en el siglo XIV.

            CONCEJO DE LA MESTA: era la congregación o hermandad de pastores y dueños de ganados, con objeto de atender a la conservación y fomento de la ganadería y contener las pretendidas invasiones de la agricultura.

            Es de origen incierto, pero ya en 1273, Alfonso X el Sabio otorga un privilegio a su favor, reconociéndose en él que ya por entonces tenía sus reglamentos u ordenanzas llamados “avenencias”.


BREVE RESEÑA HISTÓRICA DEL ORIGEN, EVOLUCIÓN Y ASENTAMIENTO DE LA OVEJA SEGUREÑA, EN LA COMARCA GANADERA DE HUÉSCAR (Granada).


INTRODUCCIÓN.

La actividad agroganadera en la comarca natural de Huéscar, como en cualquier otro lugar del mundo, nace con la sedentarización de los habitantes que en ella se establecen. Esta afirmación queda confirmada en los numerosos estudios de los yacimientos arqueológicos que nos circundan.

Ciñéndonos a épocas más recientes (entre los siglos XIII a XVI), observamos que con la presencia de extensas planicies sin cultivar en los alrededores de las poblaciones que conforman estas latitudes, un clima en el que la abundancia de precipitaciones y los fríos invernales, así como los veranos suaves favorecen tanto el desarrollo de un manto vegetal importante como su mantenimiento durante todo el estío, además de la escasa presión que la población ejerce sobre el medio, son factores que han facilitado la existencia de una economía de base silvopastoril desde la época musulmana.

Los amplios espacios dedicados al pastizal pusieron en valor estas tierras para los ganaderos trashumantes cristiano-viejos residentes en los territorios castellanos situados más al norte (Sierras de Cuenca, Albarracín, etc.). A partir de la ocupación cristiana disponían ya de un lugar donde llevar sus rebaños. Pero no sólo ellos miran hacia estas planicies, puesto que también tenía intereses ganaderos el condestable de Navarra. Éste, a partir de la concesión por parte de los Reyes Católicos de la jurisdicción de los términos de Huéscar, Castilléjar, Vélez Blanco, Vélez Rubio, Cuevas de Almanzora, Zújar y Freila en 1495, se estableció aquí con sus importantes rebaños.

A falta de datos más precisos, puesto que, hasta ahora no tenemos ninguno concreto, podemos adelantar que la cabaña ganadera oscense se sitúa entre las 15.000 y 20.000 cabezas de lanar y cabrío, y cerca del millar de vacuno. Este cálculo se ha realizado a partir de los rebaños que trashumaban hasta la Tierra de Vera cada invierno. Otro número importante de rebaños se dirigía hasta los pastizales de la Tierra de Almería y de otras zonas de la costa mediterránea.

ORIGEN E HISTORIA.

Podemos considerar pues, con los datos anteriormente mencionados, que su origen habríamos de buscarlo en el mismo tronco que la Manchega y, de hecho, se la tenía como la variante de montaña de la raza Manchega, ya que ocupa las regiones de mayor cota que rodean y limitan al Sur y Este las extensas planicies donde ésta se asienta. Antes, incluso, su censo se incluía dentro de la Manchega. Guarda grandes analogías con esta raza, y las diferencias entre ambas sólo se limitan a las impuestas por el sistema de explotación y la adaptación a medios distintos, que en el caso de la Segureña puede calificarse de muy duro.

Es una raza conocida desde hace mucho tiempo. Sin embargo, no aparece vista como tal raza hasta 1978, año en que se creó el Registro Especial de la misma.

En su localización hay que distinguir una zona principal -que en su momento formaba parte, en la España visigótica o prerromana, de la llamada Oróspeda, y que hoy localizamos en la zona conocida como de las Béticas Orientales- situada en la confluencia de las provincias de Granada, Almería, Murcia, Jaén y Albacete, donde las elevadas montañas correspondientes a las Sierras de Segura, la Sagra, Cazorla, Orce, María y Sierra Mojante principalmente, dejan un espacio interior en forma de altiplanicies con alturas de 800 a 1.200 metros. En dicha zona se encuentran los núcleos de mayor importancia numérica, destacando las comarcas de Huéscar en Granada, la de Caravaca en Murcia y la de los Vélez en Almería, con un censo aproximado a las 300.000 cabezas: “...Durante muchas décadas Huéscar fue base sin igual en la ruta lanera entre el reino de Granada y Murcia, y un enclave ganadero de enorme valor; capital oficiosa y cabeza de hecho de una gigantesca comarca que abarcaba el norte de Almería y Granada, el Este de Jaén y gran parte del reino de Murcia”. (1)

Cabe destacar que, mientras que el censo ovino en el país va disminuyendo, los efectivos de esta raza se mantienen e incluso aumentan.

DATOS HISTÓRICOS, EXISTENTES EN EL ARCHIVO HISTÓRICO MUNICIPAL DE HUÉSCAR, RELACIONADOS CON LA ACTIVIDAD GANADERA.

Basándonos en los datos escritos que van apareciendo en nuestro archivo, sabemos que es la Orden Blanca (Orden de Santiago) -cuya base de operaciones era el Campo de Montiel contra la frontera norteña granadina, y cuya punta de lanza estaba en el castillo, entonces murciano de Segura de la Sierra-, la que en sus diversas incursiones “en tierra de moros”, toman la entonces villa de Huéscar, en numerosas ocasiones, como una de sus avanzadillas, en donde procuran una población “estante” a la que unen los bastimentos correspondientes (pertrechos y rebaños de ovejas, principalmente) como complemento a la agricultura que aquí desarrollarán.

Posteriormente, las incursiones “de moros”, y por tanto, la alternancia en la administración, unas veces musulmana otras cristiana, no varían apenas la estructura económica agroganadera, pues, si bien, era común arrasar las cosechas de grano, los ganados son considerados siempre botín de guerra.

Esto nos indica que “lo más estante” en esta comarca natural fue el propio terreno y los ganados, pues mientras la población humana cambiaba según quien ganaba las batallas, lo demás permanecía, sino en la misma frontera, si en una zona natural de confluencia cercana.

Es a partir del verano de 1488 cuando Huéscar y su zona de confluencia, pasan a la Corona de Castilla y, es inmediata la regulación y reglamentación de todo lo tocante, entre otras muchas cosas, a los pastos y los ganados. Así podemos citar la comunidad de términos y de pastos que se mantiene “desde época de los moros”, como ellos mismos afirman en el documento, entre las villas de Los Vélez, con Orce, Galera y la ciudad de Huéscar. (2)
           
“En cuanto a las superficies dedicadas a pastos, desde el primer momento surgieron roces entre los señores de ganado cristianos y los mudéjares de distintos términos limítrofes. Unos, los mudéjares y algunos vecinos, sobre todo labradores, estaban interesados en mantener la antigua comunidad de pastos existentes desde la época musulmana; mientras los grandes propietarios de rebaños y el primer señor de Huéscar, el condestable de Navarra, pretendían disfrutar de forma exclusiva de la hierba del término oscense para sus numerosos rebaños de lanar. Por ello, después de los años de dominio del navarro, que impuso su normativa personal sobre los pastizales y logró enfrentar a los oscenses con todos los concejos limítrofes, los ganaderos locales pidieron al duque de Alba que les dejase libertad para que sus rebaños pudieran aprovecharse de la hierba de la sierra todo el año. Pero contrariamente a sus peticiones, don Fadrique, en las ordenanzas de 1514, veda los pastos hasta el 20 de mayo”. (3)
           
En las ordenanzas de 1526, se delimitaba claramente la sierra, incorpora la normativa sobre veda de 1514, se delimitan las funciones del caballero de la sierra (expulsar a los ganados forasteros, entre otras), permitía a los pastores tener armas únicamente en sus cabañas y prohibía hacer ningún tipo de dehesa.
           
En la corrección de las ordenanzas anteriores, realizada en 1536, el texto se refiere a la organización del reparto del agua de la fuente de Burgéja (hoy Bugéjar); se decidió, además, aplicar para su limpieza y conservación los ingresos que los Propios obtuvieran por la venta del ganado lanar sobrante de las mestas locales.
           
En las provisiones del gobernador sobre los puercos, la maquila de los molineros, la tala de los árboles, y sobre el pasto de ganados en la Redonda de 1548, el día 3 de diciembre se proveía  una modificación de la fecha en que se repartía la Redonda entre los ganaderos vecinos, mandando que, en lugar de hacerse en los primeros días de cada año, se realizase una semana antes del día de San Andrés.
           
En 1550, aparece la Ordenanza para que los corderos puedan andar en la Redonda hasta Nuestra Señora de agosto, pues tradicionalmente se imponía la veda a los pastos de la Redonda del campo de Bugéjar (lugar donde venían a abrevar los rebaños de Caravaca y Lorca). Igualmente utilizaban como abrevadero la fuente de Pedrarias, como así consta en dos peticiones escritas y dirigidas al cabildo de la ciudad.
           
Es tal la importancia de la cabaña lanar que en 1557, el concejo tuvo que intervenir ante las talas indiscriminadas que seguían realizando los dueños de los lavaderos de lanas con el objeto de utilizar la madera para alimentar las calderas dictando una nueva ordenanza.

En el Memorial de súplicas de 1589, la ciudad pide al duque que prohibiese la entrada de ganados forasteros para aprovecharse de los pastizales de la sierra “respecto de haver mucha estrechura en ellos y mucha copia de ganados naturales”. Esta petición se repite en 1591.
           
EL ORIGEN GEOGRÁFICO DEL GANADO TRASHUMANTE.

            Continuando con los documentos conservados, nos encontramos que el 25 de enero de 1527, en carta enviada desde la ciudad de Baza se solicita a la de Huéscar que mande no mover sus ganados “...pues se han hecho incluso los ejidos...”  y pueden causar daños. Tres años más tarde, el 24 de mayo de 1530, el documento nos informa sobre los pastos y abrevaderos que hay en la comunidad de Huéscar con los Vélez (Almería), Orce, Galera, Castilléjar...

            Prosiguiendo en el tiempo, es en el año 1544 en el que aparece un pequeño registro de los ganados que vienen al entorno de la ciudad de Huéscar en donde 2.300 cabezas de lanar y cabrío son de Lorca (Murcia) y cita otros cinco rebaños más con 1.500, 1.400, 1.000, 600, 500, respectivamente. En total 7.300 cabezas de ganado.

            El 4 de enero de 1544, Juan Caxa, vecino de Caravaca pide que esta ciudad le de licencia para entrar con sus ovejas a darles agua en la fuente de Pedrarias, “...entrando y saliendo por el mismo camino...”. En relación con daños, desde Orce, el 9 de julio de 1555, informan al Concejo de Huéscar que los pastores se meten con sus ganados en los sembrados y los daños que provoca.

            El 24 de marzo de 1556 se unen los señores de ganado, que pastorean en la zona de Huéscar y Puebla de don Fadrique, para solicitar al cabildo que no se vede la sierra y puedan abrevar y pastar los ganados, ante la gran sequía y los irreparables daños a la cabaña y, por tanto, los ingresos que esta reporta al cabildo. Con este escrito, estaríamos ante la primera asociación –en este caso circunstancial- de ganaderos, para defender unos intereses comunes.

            Siguiendo un estudio detallado realizado, por el profesor Díaz López (4), entre los años 1549 y 1592, la procedencia de los rebaños de lanar y cabrío que llegan a la comarca de Vera (Almería) la mayoría llegan de la de Huéscar (que incluye a Baza, Puebla de don Fadrique, Orce y Galera), y de Cazorla (que incluye también la Puebla de Santiago, Benamaurel, y un rebaño que llega un año de Jaén).

            El siglo XVII es una continuación de la actividad ganadera conocida. con pequeñas reformas de las distintas ordenanzas locales.

INDUSTRIA DE LA LANA.

            “La abundante cabaña de ovejas merinas y la riqueza de aguas en las fuentes de Parpacén y Fuencaliente propició la industria de la lana en su primera fase: el lavado. Mercaderes genoveses llegaron a Huéscar y se quedaron con el negocio.

            Hasta cinco lavaderos de lana hubo en Huéscar. Uno pertenecía a Mayno de Cernúsculo. Los otros pertenecían a compañías de genoveses formadas por Juanote Lomelín, Francisco Escalea Pallavisin, Daniel Quarteroni, Francisco Roso, Bartolomé Beneroso, Nicolás y Peligro de Mayola...

            ...Durante muchas décadas Huéscar fue base sin igual en la ruta lanera entre el reino de Granada y Murcia, y un enclave ganadero de enorme valor; capital oficiosa y cabeza de hecho de una gigantesca comarca que abarcaba el norte de Almería y Granada, el Este de Jaén y gran parte del reino de Murcia”. (5)

EVOLUCIÓN DE LA GANADERÍA ENTRE LOS SIGLOS XVIII AL XX.

            En el siglo XVIII, según del marqués de la Ensenada, el ganado lanar era el más importante, sobresaliendo de entre todos con 19.659 cabezas. En conjunto la producción ganadera se traducía en lana, carne, leche, queso y trabajo. Su alimentación seguía siendo fundamentalmente a base de pastos, que seguían siendo comunales.

            La ganadería por esta época goza de una fuerte protección estatal e incluso los pastores, por este proteccionismo ganadero, quedan excluidos del sorteo de quintas.

            Del siglo XIX no aparecen cifras numéricas del total de cabezas de ganado, pero MADOZ señala que seguían existiendo los ganados: lanar, cabrío, de cerda, vacuno y asnal, y que de las dos especies primeras se hacían ventas dirigidas a Murcia y Valencia.

            En esta época, el ganado ovino sigue teniendo una gran importancia, prueba de ello es la construcción de un lavadero de lanas, aguas abajo del  manantial de Fuencaliente, y de una fábrica de lanas de la que aún quedan las ruinas.

            No obstante el siglo XIX debió suponer una reducción de la ganadería ante el empuje de la agricultura en perjuicio de la explotación ganadera. Las desamortizaciones dieron lugar a roturaciones, que aumentaron la producción cerealista y compensaron al principio las pérdidas de pastizal, pero después las tierras no pudieron mantener el ritmo productivo de los primeros años y las cosechas de cereales disminuyeron, lo que, unido a la desaparición de los pastizales, provocó una baja ganadera.

            La situación correspondiente al siglo XX es la de una mejora y aumento en la cabaña ovina, aunque los datos existentes han de tratarse con cierta precaución, pues los censos ganaderos, elaborados cada cuatro años y confeccionados por las Delegaciones Provinciales de Agricultura, Sección de Estudios y Coordinación -con datos facilitados por los veterinarios titulares-, parece no se ciñen mucho a la realidad ya que, hacia 1974 atribuyen a la comarca de Huéscar unas 43.000 cabezas de ganado ovino, mientras que las informaciones directas de los propios conocedores de la zona le asignan alrededor de 100.000 cabezas, según explica Mª. Asunción Romero Díaz.(6)

            Continuando con este trabajo, nos dice que: “...Por último, la fuente más fiable de que disponemos es la del Servicio de Extensión Agraria Local, y según esta fuente, la distribución del ganado por especies y aptitudes para el Municipio de Huéscar, se recoge en el cuadro siguiente:

Tipo de ganado                                          Nº de cabezas
            Ovino                                                              30.000
            Caprino                                                             6.000
            Vacuno            (carne)                                            95
                                    (leche)                                             31
            Porcino                                                                 750”.

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Notas:


(1) Carayol Gor, Rafael. “Huéscar: Moriscos y cristianos. 1488-1570. Señorío del Conde de Lerín y del Duque de Alba”. Revista Úskar nª3. Huéscar: Ayuntamiento, 2000.

(2) Archivo Municipal de Huéscar. “Acuerdo entre la ciudad de Huéscar con las villas de Orce, Galera y los Vélez relativo a la comunidad de pastos”.Año de 1489. (1-XVI-1).

(3) Díaz López, Julián Pablo. “Ordenanzas Municipales de Huéscar. Siglo XVI”. Biblioteca de Temas Oscense nº2. Huéscar: Ayuntamiento, 2001.

(4) Díaz López, Julián Pablo. “La ganadería, un gran tema olvidado. El caso del norte del Reino”. Crónica Nova, 25.Granada: Universidad, 1998.

(5) Carayol Gor, Rafael. “Huéscar: Moriscos y cristianos. 1488-1570. Señorío del Conde de Lerín y del Duque de Alba”. Revista Úskar nª3. Huéscar: Ayuntamiento, 2000.

(6) Romero Díaz, Mª. Asunción. “Huéscar: el medio natural y la vida humana”. Granada: Diputación, 1982.

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