jueves, 16 de junio de 2011

Folklore en Huéscar.



La Jota, la Seguidilla y el Fandango de Huéscar son de fama nacional por su originalidad y diversidad de pasos que, con música totalmente autóctona, de influencia castellana y aragonesa, se colocan entre las tradiciones más importantes del folklore local.

Huéscar, en el nordeste de la provincia de Granada, tiene una importancia y un protagonismo muy destacado en el conjunto de legados de la cultura popular. Sus bailes reflejan la influencia de estilos procedentes de otras regiones y provincias, como muestra la profusión de seguidillas que aquí encontramos. Sin olvidar el inevitable fandango, que en esta zona se llena de vigorosos movimientos, adaptados a un clima fuerte y extremo y al frío que ambienta muchas fiestas, como las de las Ánimas o los Inocentes.

Huéscar, con su cercana Puebla de Don Fadrique pone de manifiesto en sus bailes influencias y estilos de Murcia y Albacete, sin olvidar a Aragón, de donde proceden muchos de sus pobladores que aquí vinieron en el siglo XV. La prueba está en la “Jotica de Huéscar”, garbosa y movida, con figuras variadas y entrelazados de las parejas, con sus brazos bien en alto. Ese estilo vigoroso lo encontramos también en el “Fandango” que baila la gente de Huéscar en las fiestas tradicionales de los Inocentes y para recoger fondos para las Ánimas, para lo cual se subastan los sucesivos bailes.

Huéscar singulariza sus propias seguidillas, que aquí se llaman también “Madroños”, debido a una de las coplas que dice:

“El que quiera madroños
vaya a la sierra,
que se están desgajando
las madroñeras”.

Se bailan en honor de las Santas Patronas Alodía y Nunilón.

Otras mudanzas de Fandango y Jotica serían:

Fandango:

“Las águilas imperiales
nacieron para volar
y yo nací para quererte
y no te puedo olvidar”.

Jota (Jotica):

“Esta es la jotica madre
este es el dulce meneo,
esta es la jota
que bailan en el paseo”.


Trajes típicos

Niños ataviados con el traje típico.        A.H.M.
        
         Desde antiguo, se utilizaban para las fiestas locales, bodas, fiestas de Navidad, así como en bailes donde participaban hombres y mujeres, jóvenes y mayores.

El traje típico del hombre consta de:

- Camisa: Es blanca, puede llevar adornada la pechera con encajes y jaretas.
- Chaleco: De tela brocada en negro, verde o azul, con botones plata y la espalda lisa.
- Pantalón: De color negro, largo a media pierna, abierto por los laterales con ojales y gemelos plateados.
- Faja: De color verde, azul, roja, etc.; colocada encima de la camisa y del pantalón, rodeando la cintura.
- Calcetas: Son de algodón y en color blanco.
- Alpargatas: Suela de cáñamo, cara de lona blanca, cerrada, cubriendo medio pie y con puntera también blanca.

El traje típico de la mujer consta de:

- Pelo: Recogido con un moño bajo. Se adorna lateralmente con flores.
- Armilla: En la parte superior del cuerpo de la mujer se pone una especie de blusa, llamada armilla, de tela brocada de cualquier color, y con las llamadas “mangas de jamón”; consisten en una manga larga y unos cortes en el brazo para darle vuelo, terminando en la muñeca con unas puntillas de bolillo, jaretilla o bordado. El cuerpo de esta blusa es entallado con unos cortadillos en la espalda y delanteros, cuello a la caja acompañado de unas puntillas, bien del mismo color de la tela o de otro color con unos botones de azabache en la pechera, iguales a los de los puños.
- Pañuelo: De lana estampada, pasado por los hombros y viniendo a terminar las puntas tirantes en el talle de la mujer.
- Refajo: Es de tejido de lana en cualquier color y enriquecido con bordados a mano o sobrepuestos también en lanas de distintos colores. Debe ser llevado a media pierna.
- Delantal o mandil: Es pequeño, redondeado, de telas finas, bordado con aplicaciones de pedrería, o bien a mano con sedas y ultimando el perfil del delantal con unos encajes de bolillo, ceñido alrededor de la cintura terminando en la espalda anudado con lanzada.
- Puchos o zaragüelles: Son de tela blanca (batista o algodón), adornados de jaretas y entredós, sujetos a la cintura y atados a media pierna con unas cintas de raso o seda.
- Enaguas: Son de tela blanca vaporosa (de lienzo, hilo o batista) rizadas desde la cintura, terminando el largo a media pierna, adornada de jaretas, entredós y puntillas, o bien tiras bordadas con ricos encajes o jaretas.
- Medias o calcetas: De algodón, muy trabajadas a mano, en punto de garbancillo o toda clase de calados. También con listas.
- Faltriquera: Bolsa que llevan las mujeres atada a la cintura, en donde guardan sus valores. Puede ser lisa o adornada (bordada).
- Alpargatas: De color blanco, con suela de cáñamo y la parte superior de lona con cara redonda y puntera como adorno y refuerzo.



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Bibliografía:

            - Álvarez Corbalán, Soledad. “Trajes típicos”. Mecanografiado, 1991
            - Trabajo de Campo.

1 comentario:

  1. Acabo de descubrir este blog y me parece muy interesante.
    Creo que es una buena iniciativa para dar a conocer y mantener, al mismo tiempo, parte de nuestra cultura.
    Ánimo y felicidades.

    Buena suerte en vuestra andadura.

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