jueves, 10 de noviembre de 2011

11 de noviembre de 1981, un excelente día para la PAZ.

Si se dice que "una imagen vale más que mil palabras", dejemos pues que "unas imágenes" nos hablen de "una fecha y unos actos" que acontecieron en esta población agrandando su historia.


Vista de la Plaza Mayor horas antes de la Firma de la Paz. A. M. H.


Vecinos y visitantes se agolpan a las puertas del Ayuntamiento. A. M. H.


La prensa aguarda la llegada de las máximas autoridades. A. M. H.


El "Centro de Estudios Estratégicos". del diario El Caso, avanza el equilibrio de fuerzas militares. A. M. H.


Miembros del Regimiento de Azadones Voluntarios de Huéscar, presentan armas. A. M. H.


Voluntarios del Regimiento de Vikingos de la Costa del Sol a la entrada de Huéscar. A. M. H.


Don Vicente González Barberán, historiador y descubridor de la noticia. A. M. H.


Artículo de prensa, aparecido en la revista La Sagra, que destapó la insólita situación. A. M. H.


El Sr. Embajador de Dinamarca y el Sr. Alcalde de Huéscar. A. M. H.









Acta Capitular del día de la Firma de la Paz (11 de noviembre de 1981). A. M. H.


El Sr. Embajador de Dinamarca firma en el libro de oro de la ciudad. A. M. H.


Texto y firma. A. M. H.


El "abrazo de Huéscar". A. M. H.


Bando publicado con motivo del acto de la Firma de la Paz. A. M. H.


Ejemplares de la revista La Sagra que informaron de todo el proceso. A. M. H.

lunes, 7 de noviembre de 2011

“El valor de la PALABRA, el valor de lo ESCRITO.



La Guerra contra Dinamarca:
11 de Noviembre de 1809 – 11 de Noviembre de 1981”.

Como quiera que sea, la PALABRA, el texto ESCRITO, siguen siendo el gran fenómeno de comunicación entre los seres humanos.

Aprovechando la peculiaridad de la “declaración de guerra” que, el 11 de noviembre de 1809, realizó el consistorio oscense contra el reino de Dinamarca, mostramos “el valor de la palabra, el valor de lo escrito...”.





Acta de cabildo del 11 de noviembre de 1809. A. M. H.

Si investigamos por qué este género de “historia escrita” atrajo la curiosidad de tanta gente en aquellas fechas, habremos de tener en cuenta: la peculiaridad de la noticia – una guerra de 172 años, sin un solo enfrentamiento y ni una sola víctima-: ¿dónde?, ¿cómo? y ¿cuándo se produce?; ¿quién la emite y quién la recoge? y; ¿cómo? y ¿hacia dónde se transmite?.

El triunfo de toda esa variedad de información sobre el mismo tema, lograron transformar tal declaración de guerra en una nueva dimensión.

Así pues, se pudieron observar bandos, declaraciones escritas, ilustraciones gráficas, grabados, fotografías, etc., que dieron como fruto una paz, un hermanamiento entre dos pueblos distantes geográficamente, de distinta cultura, de distinto habla, de...

En realidad, esto último es el fin de la palabra, del texto..., dar a conocer, transmitir, intercambiar información.

Hablando, leyendo, narrando, observando, es como la gente recupera la capacidad de aprender, sobre todo cuando se olvida de sí, y se deja absorber por la fascinación del tema tratado. Y es que más que un solo hallazgo, la “información” proporciona toda una constelación de descubrimientos. El “sólo sé que no sé nada” socrático ya no es un punto de partida, sino destino y residencia.

“Afortunadamente la humanidad ha vivido más o menos períodos de tiempo en paz, aunque la historia universal demuestra que han sido menos que más. si sumamos los años, han sido muchos más los dedicados a la guerra. parece que los hombres no han sabido, o no han podido, o no han querido, vivir en paz.

Desde la primera sangre derramada por Caín, las guerras han sembrado la tierra de muertos, destrucción, odios y revanchas.

Muchas guerras trajeron la paz; casi siempre de forma humillante para los vencidos. otras fueron más generosas; pero todas sembrando la muerte.

También hubo guerras pacíficas que no aparecen en los libros de historia pero que están declaradas y escondidas en viejos legajos de pueblos y ciudades. Como no hubo muertos ni limitaciones de fronteras, quedaron en el olvido.

Una, entre otras, fue la declarada por Huéscar, pequeño municipio de Granada, al Reino de Dinamarca el 11 de noviembre de 1809”.


Con estas palabras iniciaba su alocución, nuestro recordado amigo, historiador local y paisano, Don Rafael Carayol Gor, durante la conferencia conmemorativa del X aniversario de la Firma de la Paz.

Desde que se realizó el acto protocolario de la Firma de la Paz, entre esta población de Huéscar y el Reino de Dinamarca -parece que fue ayer- hoy hay una nueva generación entre nosotros, una generación de jóvenes, que empieza a vivir.

En el año 1985 se produjo el hermanamiento con la población danesa de Kolding. Nos separan -geográficamente hablando- unos 3.200 Km; pero nos une una buena amistad.

Tan buenas relaciones nos han propiciado continuados intercambios anuales de estudiantes de ambas ciudades, siendo ya muchos los alumnos del I.E.S. la Sagra que se han desplazado y convivido con familias danesas; y daneses que han sido huéspedes de los oscenses. Igualmente sucede con las distintas corporaciones municipales.

Todo ello mereció que la Comunidad Europea concediera a Huéscar y Kolding el premio denominado “Les etoiles d'or du jumelage” (Las estrellas de oro del hemanamiento), “... por haber dado pruebas de notable interés por la construcción europea y haber trabajado en aras del acercamiento de sus ciudadanos”.

La guerra “de papel” entre Huéscar y Dinamarca quedó cerrada, pero abrió caminos de paz y amistad.

Nadie mejor que el poeta puede expresar nuestro ser:

“...En estas tierras humilladas donde
andaluces adustos, nobles, miran
desconsoladamente el cielo y piensan
en los hijos lejanos,
tú, Huéscar, has querido
alzar estos hermosos puentes
de la amistad y dices
al mundo: Haced las paces
aunque no hayáis luchado todavía,
igual que nuestra paz, vuestra paz sea”.

Victor Rodríguez Jiménez.
Guadix, 1981.

Celebremos pues este día. No olvidemos nunca nuestra historia.
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Para saber algo más sobre Dinamarca….

La Dinamarca de hoy día.

Dinamarca está situada entre los 54 y los 58 grados de latitud norte y los 8 y 15 grados de longitud este. Además de Dinamarca en sí, el Reino de Dinamarca comprende las Islas Feroe y Groenlandia.

Dinamarca se compone de la península de Jutlandia y unas 406 islas, de las cuales aproximadamente 78 están habitadas. De estas, la más grande y la de mayor densidad de población es Selandia, donde está situada la capital, Fionia y la isla que forma el norte de Jutlandia.

Groenlandia y las Islas Feroe.

En lenguaje corriente, Dinamarca suele comprender Jutlandia, Selandia, Fionia y las islas pertenecientes a estas zonas, que a veces se conocen como Dinamarca del Sur. En realidad, el grupo de las Islas Feroe en el Atlántico Norte, y Groenlandia, que pertenece al continente Norteamericano, son parte integral de Dinamarca.

Desde el punto de vista cultural y lingüístico, el reino de Dinamarca presenta grandes variaciones de norte a sur.

La vida cotidiana de los daneses.

Si los extranjeros esperamos encontrar en el Hamlet de Shakespeare, príncipe de Dinamarca, el símbolo representativo del danés, estamos equivocados. Este príncipe de un espíritu profundo no tiene ciertamente más que un trato en común con sus compatriotas. Charles Dickens es quien mejor caracteriza al habitante danés, que siempre está buscando hechos optimistas.

El danés nace optimista, necesita serlo. Los últimos 300 años de su historia son el compendio de defectos continuados. Ha sido siempre ocupada por ejércitos extranjeros que la han utilizado para sus intereses en otros lugares.

El danés vive en una democracia de carácter escandinavo y está convencido interiormente que su país es el mejor de todos los países imaginables. Cree en el estado del bienestar que le da a él y a su familia todo lo que necesita (escuelas, ayuda médica, bibliotecas, residencias de vejez gratuitas,...), está persuadido de que su casa, coche y viajes, principalmente a la costa del sol, aparentemente son sus derechos bien consagrados, y ganados, tras sus años de trabajo.

Dos regiones autónomas dentro del reino

La islas Feroe y Groenlandia son dos regiones autónomas del reino de Dinamarca. La Asamblea legislativa de las islas Feroe se conoce como “Lagting”, y la de Groenlandia como “Landsting”. La política extranjera y la de defensa se resuelven en el “Folketing”, en Copenhague.

¿Por qué se llaman vikingos?.

Así se hicieron llamar algunos pueblos nórdicos (daneses, suecos y noruegos), que en la conocida edad vikinga (800-1000 n.e) realizaron ataques muy temidos en Europa. Los modernos historiadores destacan los logros de los vikingos o normandos, en técnica naval, viajes de exploración, comercio, arte...

Los vikingos, emperadores del mar.

Hacia el siglo V de nuestra era, un pueblo de rudos labradores eligió las inclementes comarcas de Escandinavia (hoy: Suecia, Dinamarca y Noruega) para establecerse.

Lucharon contra el frío y el viento, cultivaron la tierra, levantaron pueblos y granjas y aprendieron como nadie el arte de la navegación. Hoy los recordamos como los vikingos (término griego que significa piratas), también conocidos como "normandos", debido a que conquistaron un lugar llamado Normandía.

Los numerosos ríos y lagos hicieron que su principal medio de transporte fuera la navegación. Y la proximidad del mar y su espíritu de aventura hicieron el resto, convirtiéndose en navegantes insuperables lanzados a la conquista de los distintos horizontes de la Tierra.

Estirpe de marinos.

Durante los siglos IX y X, los vikingos comenzaron su gran expansión por Europa. La clave de su dominio fue el gran conocimiento de los mares que poseían, fundamental para aventajar considerablemente a los otros pueblos durante la oscura Edad Media, en la que los conocimientos de geografía eran tan diversos como desacertados.

Sin duda, los barcos han sido el arma más poderosa de este belicoso pueblo, que no dudó en tomar todo lo que no fuera suyo cada vez que abandonaba su tierra. Estas correrías los convirtieron en auténticos piratas: dueños del mar y terror de las poblaciones de las costas.

Podían construir naves ligeras para surcar pequeños riachuelos de un metro de profundidad, tanto como "colosos" flotantes capaces de llevar 30 toneladas de carga a través de los océanos. Para guiarse observaban el sol, la luna y la estrella polar, o descifraban el vuelo de los pájaros, la dirección de las olas y el perfil de la orilla. Siempre llegaban a destino, lo que atribuían a los buenos augurios de sus dioses protectores.

Sus costumbres.

Cuando no salían a los mares, los vikingos llevaban una vida sencilla y rústica, viviendo como campesinos y artesanos.

Eran un pueblo de buen paladar: les gustaba la carne roja, la cual "congelaban" en la nieve para su conservación. También comían mucha avena y pan y bebían cerveza mezclada con miel.

Tan alegres como vigorosos, practicaban numerosos juegos y deportes: aprendieron el ajedrez de los españoles y se pasaban horas en sesiones de tiro al blanco con arcos y flechas, y también patinando o esquiando.

Durante los meses del invierno se movilizaban con trineos y en verano usaban carros tirados por caballos.

Sus viviendas eran largas, rectangulares y no tenían ventanas. En su interior tenían provisiones suficientes para pasar la época de los fríos más intensos.

Las decisiones que concernían a la comunidad se tomaban en ardorosas asambleas populares, en las que todos tenían derecho a opinar.

Fichero de datos sobre los vikingos

Armas
Para atacar y defenderse se valían de espadas, lanzas, arcos y flechas y se cubrían con escudos de madera y cascos de acero.

Vestimenta
Vestían pantalones rústicos, blusones de cuero, una túnica y, arriba de todo, una manta de lana o un envoltorio de pieles.

Escritura
Su escritura se denomina "rúnica" y estaba compuesta por letras de formas geométricas talladas sobre madera y piedra.

Música
Su arte musical constaba de himnos y canciones que cantaban acompañándose de instrumentos de viento, cuerdas y percusión.

Religión
Sus principales dioses eran Odín (dios de la victoria, las artes y la muerte), Thor (dios de la guerra), y Frey y Freya, dioses de las lluvias.

jueves, 27 de octubre de 2011

Don Fadrique Álvarez de Toledo y Enríquez

Escudo de los Álvarez de Toledo en la iglesia de Santiago (s.XVI). A. M. H.

Don Fadrique Álvarez de Toledo y Enriquez, nació hacia 1460 y falleció el 18/19 de octubre de 1531. Era hijo de don García Álvarez de Toledo y Carrillo y de doña María Enríquez Quiñones, hermana de doña Juana, Reina de Aragón e hija de don Fadrique Enríquez, Almirante de Castilla y de doña Teresa Quiñones.

Casó en 1479 con doña Isabel de Zúñiga y Pimentel (fallecida en 1500). Ésta era hija de don Álvaro de Zúñiga, I duque de Béjar, Arévalo y Plasencia y de su segunda esposa doña Leonor Pimentel y Zúñiga, de los condes de Mayorga.

Los títulos que ostentó fueron:
II Duque de Alba de Tormes.
II Marqués de Coria.
II Conde de Salvatierra de Tormen.
VI Señor de Valdecorneja, Piedrahíta y Huéscar (Por la incorporación de Navarra).
I Conde de Piedrahíta.
I Duque de Huéscar (23 de octubre de 1513).
Caballero d ela Insigne Orden del Toisón de Oro (1519, nº. 154).
Virrey de Castilla y Navarra.
Mayordomo Mayor del Emperador.
Capitán General en la Gurra del Rosellón.
Grande de España de Primera Clase por el Emperador (Aquisgrán).
En 1512 conquistó el Reino de Navarra, asistió a la toma de Navarra, intervino en las campañas de Flandes e Italia y en las guerras de Comunidades.

Muerto don García en 1488, don Fadrique, II duque de Alba, marqués de Coria, conde de Salvatierra y Piedrahíta, señor de Valdecorneja, dió muetras de un altruismo y fidelidad hacia la dinastía Trastamara que borró por completo la fama de su padre, marcando a sus descendientes, afirmando la fidelidad a la monarquía en los Álvarez de Toledo. A los títulos anteriores, don Fadrique añadió el ducado de Huéscar, localidad situada al este de la sierra del Segura, como merced real por su apoyo incondicional en la guerra de Granada y en otras empresas. El señorío formado por el pueblo y la vega circundante, habitado por moriscos, produjo más problemas que rentas a la familia durante el siglo XVI.

Fue don Fadrique Álvarez de Toledo uno de los hombres más destacados en el servicio a la Corona de su tiempo. Asistió a la toma de Granada - donde destacó bajo los estandartes de la reina Isabel I, en el cerco-, redactando su régimen de capitulación, firmando su privilegio y siendo también testigo signante en el acto de entrega de la ciudad. Después le encontraremos peleando con los franceses por el Rosellón. Toda su vida política se desarrolla junto a Fernando el Católico. Más tarde será uno de los más firmes valedores para traer al nieto, a Carlos, de Gante. Y plenamente integrado en la ideología política de los Reyes Católicos de cara a la consecución de un Estado Moderno, hace la campaña de Navarra en 1512 con cuyo esfuerzo se logra e incorpora a Aragón. Ya anciano, lo encontraremos educando y conformando ideológicamente a su nieto, huérfano, don Fernando Álvarez de Toledo.

Como curiosidad diremos que las dignidades de duque de Alba, duque de Huéscar, señor de Valdecorneja, marqués de Coria, conde de Piedrahíta y conde de Salvatierra de Tormes constituyeron el "cuerpo" de los títulos de la casa de Toledo y siempre se conservaron, sin desmembrarse, en la línea de la primogenitura, aparte de los que adquirieron por matrimonial política. Es en 1871 cuando se reconfirma, entre otros, el título de duque de Huéscar a los Stuart Fitz James, actuales duques de Alba, al haber quedado vacante.


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Bibliografía:


García Pinacho, María del Pilar (ed.). Los Álvarez de Toledo: Nobleza Viva. Segovia: Junta de Castilla y León, Consejería de Educación y Cultura, 1998.

jueves, 20 de octubre de 2011

Orígenes de la Feria de la Muy N. y L. Ciudad de Huéscar

Los gigantes y cabezudos, acompañados de niños y mayores, dan inicio a la Feria.

(Fotografía de Manuel Fernández Santaella, ca 1970). A. M. H.



Los cabezudos en la calle Nueva, junto al Ayuntamiento (ca 196_). A. M. H.

Con la "pública de las fiestas", a través del repique de campanas y el disparo de cohetes acompañados de los gigantes y cabezudos, los habitantes de Huéscar damos inicio a los festejos públicos, de octubre, conocidos tradicionalmente como "la Feria".


Ésta, a lo largo de los siglos, ha ido arraigandose cada vez más en la población y, aunque con distinto referente, adaptandose a los tiempos.


Por un documento conservado en el Archivo Municipal, titulado "Autos y capítulos de Gracia", sabemos que el "origen oficial" es del año 1589. En él, el Concejo de la ciudad dirige a su Excelencia el duque de Alba -como señor de la población- el oficio con distintas peticiones a las que, oportunamente, da o no su visto bueno y matiza o corrige los términos en que se conceden o deniegan.


La "belleza" e importancia del documento no sólo radica en su caligrafía y antigüedad, sino en lo allí solicitado y resuelto. En todo su conjunto se puede observar la linea conductora y organizadora de lo que hoy es nuestra idiosincracia y particular forma de regular nuestra vida común entre vecinos, salvando las distancias. En él se recoge, por ejemplo, la concesión de un día de mercado semanal, los días en que se celebrará la feria,... Más no siempre la feria se celebró en los días que lo hacemos actualmente; en este documento se solicitó que esta se circunscribiese al día 21 de noviembre, para conmemorar el hecho de haber ganado una batalla en el año 1569 al ejército de moriscos que intentaron tomar la ciudad -con motivo del alzamiento de estos durante la conocida como Guerra de Granada- y que fueron derrotados y "humillados" en el paraje que hoy conocemos como "Humilladero", donde a su caudillo, el Malec, incluso se le arrebató su capa (objeto que ha sido procesionando durante varios siglos, el día de Nuestra Señora de la Victoria -hasta los años 30 del siglo XX- hoy desaparecido).


Mientras, con el transcurso de los años, los vecinos de Huéscar en su creciente devoción a las Santas Alodía y Nunilón celebraron el día de éstas, litúrgicamente hablando. Pero, poco a poco, se le fueron uniendo actividades y hasta el día de hoy.


Cartel de la Feria del año 1888. A. M. H.


"Autos y Capítulos de Gracia". Transcripción y fac-símil de la hoja en donde


se concede (con matizaciones) la celebración de una Feria (año 1589). A. M. H.

martes, 18 de octubre de 2011

22 de Octubre: Santas ALODÍA y NUNILÓN.

“Dice un esclarecido autor: Humilde y discreta, la piedad cristiana se encarga de ordenar y dirigir los movimientos del corazón, a modo y forma de madre solícita que, pesando y midiendo, por la medida sin medida del amor entrañable, las inclinaciones de sus hijos, llega a resolver, dentro de las conciencias perturbadas, los más delicados problemas del corazón humano. Lo cual no se logra por medio de estudio ni de cálculos, sino que, postrada en tierra la criatura racional y elevando su mirada al cielo, aprende, sintiendo y suspirando, como deben ser venerados los arcanos de la eminente ciencia del amor de Dios (...).

Estas bellísimas teorías de fe y amor divino, son aplicables a la devoción acendrada e inmensa que la ciudad de Huéscar y la villa de Puebla de Don Fadrique tienen a sus Excelsas Patronas Santas Nunilón y Alodía, cuya poderosa protección vienen experimentando de una manera clara y patente en sus necesidades y atenciones; consiguiendo por su intercesión los favores de la Divina Providencia, cuando de veras les piden (...).

En todo tiempo es conveniente este agradable obsequio a las gloriosas Santas Nunilón y Alodía, para hacernos merecedores de su eficaz protección; pero el más oportuno es en los días anteriores o posteriores a su festividad, que celebra la Iglesia Católica el 22 de Octubre, y desde la Pascua de Resurrección a la de Pentecostés”.

Con estos textos extraídos del prólogo del libreto “Novena y Flores Poéticas dedicadas a las Santas Vírgenes y Mártires Nunilón y Alodía, Patronas de la Ciudad de Huéscar y Villa de Puebla de Don Fadrique que se veneran en la Iglesia Parroquial de su nombre al pie de Sierra Sagra (Provincia de Granada)”, impreso en Granada en 1906, don Victoriano Vera Carrillo, Arcipreste y Cura Párroco de Santa María de Huéscar acerca al lector hacia el origen y el fondo de una tradición secular de profundo arraigo popular.

“Huéscar, ciudad cariñosa,
que a sus Santas se consagra,
no hay cielo como tu cielo,
ni sierra como tu Sagra.

De la Sagra y sus pinares
viene el aire que aspiramos,
el agua de nuestra vega
y las Santas que adoramos” .





Grabado de las Santas (s.XIX-XX). A. H. M.

HISTORIA

La devoción y culto a las Santas Mártires Nunilón y Alodía se arraiga en esta tierra granadina a final del siglo XV. Partió de Navarra y tiene su epicentro en Huéscar.

Después de la pacífica toma de Huéscar por los Reyes Católicos (1488) y tras las capitulaciones concertadas con su alcaide Suleiman al-Galib, Huéscar y su término, al que pertenecía el lugar de la Bolteruela, - hoy Puebla de Don Fadrique, -, quedaría como pueblo realengo y propiedad de la Corona de Castilla.

Este pacto, sin embargo, quedó roto por parte del rey en 1495. Dicho año se crea el marquesado de la villa de Huéscar que será donado en señorío a Don Luis de Beamonte, Conde de Lerín y Condestable de Navarra.

Junto con el Conde de Lerín vienen multitud de navarros, que, aposentados en estos parajes, fueron configurando el carácter de estas tierras. Encontramos sus huellas en el folklore, la gastronomía, en los oficios y en nuestros apellidos (Aguirre, Carricondo, Cocostegui, Warte, Irigaray, Sola, Trucharte.... y los numerosos Navarro).

Pero la huella más querida y preciada que nos dejaron y mantuvieron fue la devoción popular a las Santas Nunilón y Alodía, tan veneradas en su lejano monasterio de Leyre.

Poco duró el señorío de Don Luis de Beamonte en su marquesado de Huéscar, pues falleció en el año 1508. Pero antes, junto con su esposa D. Leonor de Aragón, hermanastra del rey católico, donó al pueblo la dehesa del Horcajón, donde poco antes y al pie de la Sagra, como buen recuerdo de los parajes montañosos navarros, había construido una ermita para depositar unas imágenes góticas de las Santas y unas reliquias que desde Leyre había traído.

Mientras tanto, el testimonio y ejemplo de devoción y culto a las Santas por los advenedizos navarros había prendido fuerte en los corazones de los nativos circunvecinos, hijos de cristianos viejos, de moriscos convertidos y bautizados, o de aquellos nuevos pobladores que vinieron tras la expulsión de los moriscos; así nos lo demuestran los viejos libros de asientos parroquiales, desde entonces, hasta nuestros días.


VIDA Y MARTIRIO

Las Santas Alodía y Nunilón se veneran en Huéscar y Puebla de Don Fadrique desde, al menos, el año 1500, poco después de la Reconquista de Granada por los Reyes Católicos.

Vivieron estas niñas hermanas, llamadas Alodía y Nunilón, en el seno de una familia muy peculiar en la villa aragonesa de Adahuesca, cercana a la antigua Castrum Vigetum, hoy llamada Alquézar.

De noble linaje. Parece que su padre pertenecía a la nobleza goda del valle del Ebro, que, a partir de la invasión de los árabes en España, se convirtió, como tantos otros a la religión islámica, para así conservar y mantener sus propiedades, posición social y no pagar impuestos.

Según la ley musulmana, los hijos debían seguir la religión del padre del que habían nacido. Pero, huérfanas de padre en la más tierna infancia, fueron criadas y educadas por su madre, que era cristiana.

Una vez fallecida su madre, Nunilón, que era la mayor y había llegado a la edad de contraer matrimonio, junto con Alodía, quedaron bajo la custodia y tutela de un pariente musulmán, quien, llevado de la idea de que no se acabase con ella su ilustre alcurnia, o de que las matasen y se llevara su hacienda el fisco del rey, las amenazó y estimulé para que abandonasen la fe cristiana y siguieran la ley mahometana.

Viendo el pariente que de poco sirvieron sus consejos y duras amonestaciones las denuncia al gobernador de la región.

Ante la constancia y firmeza de las dos hermanas, fueron instadas y conducidas por el tribunal a diferentes lugares para que abandonasen su fe cristiana. Al encontrar siempre respuesta negativa, Zimael, wali de la cora o provincia de Huesca, ordenó fuesen decapitadas.

Esto sucedió un 22 de octubre, Jueves, del año 846 de nuestra era, aunque otras fuentes históricas dicen que ocurrió el 21 de octubre del año 851.

“!Alodía si te vas,
Nunilón, aquí te espero;
nos iremos ajuntar
en la Piedra del Letrero!”.

“!En el cielo hay dos luceros,
que relumbran más que el sol,
que son las Santas Patronas,
Alodía y Nunilón!”.


FIESTAS

Durante el año, las Santas se veneran en su ermita y santuario al pie de la Sagra. El primer lunes de Pascua (fiesta variable) y, al anochecer, tras un largo día de romería, con todo el pueblo en la calle y mucha solemnidad, se procesionan en su entrada a la localidad.

Llegada la fiesta de Pentecostés, se acaba la estancia de las Santas en la ciudad y, tras haber permanecido en la parroquia de Santa María cincuenta días, habiendo salido en “rogativas” por distintos lugares y realizada la preceptiva “novena”, vuelven a su “casa” en la sierra.

El día 22 de octubre, fiesta litúrgica del martirio de las Santas Alodía y Nunilón, coincidiendo con la feria de Huéscar, los oscenses vuelven a recordar quienes son sus Patronas.

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Textos:

Carayol Gor, Rafael: Santas mártires del monte Alodía y Nunilón: Patronas de Huéscar y Puebla de D. Fadrique (Granada). 2ª ed. Caravaca de la Cruz: Parroquia Santas Mártires del Monte, 1994

viernes, 14 de octubre de 2011

VISITA A LA ANTIGUA VILLA DE HUÉSCAR: La calle de las TIENDAS.

Huéscar y su primitivo urbanismo en un dibujo reciente. A. M. H. 

1.  - Orígenes de la villa de Huéscar.

Hacia el siglo XII, los almohades, como medio para controlar el país, edifican por nuestra zona diferentes fortalezas, generalmente castillos roqueros -”Husun”, singular “hisn”- entre los que se encuentra el que sin villa, coronaba en solitario la Sierra de la Encantada. Pertenecía como toda nuestra comarca, a la jurisdicción de Tudmir -Murcia-, como punto avanzado frente a Granada.

Consta que los caballeros de Santiago que tenían a su cargo el castillo de Úskar, castellanizado como “Huéscar”, lograron superar la generalizada sublevación mudéjar que, entre Jerez y Murcia, hizo peligrar, al fallecimiento de Fernando III en Sevilla, la ocupación cristiana en los territorios ganados por éste monarca al Islam. Se sabe que eran portugueses, venidos como cruzados.

Tuvo que llegar el siglo XIV para que, en 1319, se sublevara en la Alhambra el príncipe nazarí Muley Ismail, hasta el momento belicoso Walí -gobernador- de Málaga contra su pacífico tío, el rey Nasr, a quien acusaba de contemporizar y ser amigo de los infieles castellanos. Lo destituyó, recluyéndole con honores reales en Guadix.

Hacia 1324, seguro en el trono, decidió el ya rey Ismail I arremeter desde sus tierras de Baza contra la frontera murciana, cuyos castillos seguían estando bajo control de los caballeros de Santiago.

El de Úskar fue arrasado entonces, en el primer uso documentado de artillería en España, que proviene de fuentes árabes, y concretamente del famoso polígrafo Ibn al Jatib, Gran Visir de Muhammad V de Granada.

Las ruinas del viejo castillo, llamadas antes”Huéscar la vieja” y ahora “Patio de los moros”, siguen en su escarpada cresta, viéndose todavía trozos de muro tapial y restos de aljibes.

Destruido este castillo murciano, e incorporada toda la comarca -desde Castril a Orce- por primera vez a Granada, decide Ismail colocar una población importante, con también importante alcazaba, que adelante cincuenta kilómetros al norte la punta de lanza y base de operaciones nazarí. En el mismo cruce de los caminos de Granada – Valencia y Murcia – Sevilla, que es el que vigilaba desde lo alto el “hisn Úskar”, planifica y edifica a toda prisa la actual Huéscar, con fortaleza, murallas y foso.

Reutiliza, para mayor solidez de la base de la torre del homenaje, los grandes sillares romanos de una necrópolis romana de la familia Atelia que debía estar allí mismo, en dicho cruce de los muy antiguos caminos. Son piedras epigrafiadas con textos en latín, colocados curiosamente todas al revés, lo suficientemente grandes como para no haber podido ser arrastradas desde los yacimientos romanos de Galera.

El visir Riwan, gran estratega, se encargó en aquellos principios del siglo XIV de reorganizar toda la estructura militar de la nueva frontera granadina, edificando la estratégica red de atalayas de vigía y aviso, de las que tenemos abundante muestrario en nuestra tierra.

Vienen en el siguiente siglo XV la recuperación por Don Rodrigo Manrique, desde su base santiaguista de Segura de la Sierra; y la nueva toma granadina por Muhammad X al-Ahnaf – el Cojo -, conocido por “Aben Osmín”. Así, con turbulencias bélicas de la frontera, hasta la definitiva entrega de toda esta zona, en adelante granadina y almeriense, en la campaña que Don Fernando hizo desde Murcia en 1488, ya en final de la Guerra de Granada.

Desde entonces la vieja Úskar ibérica arabizada pasa a ser “Güescar” y definitivamente “Huéscar”. En los documentos de entonces es a veces, por confusión citada como Huesca o Güesca.


2.  - Urbanismo de la primitiva villa. La calle de las TIENDAS.

La primitiva villa de Huéscar, con su perímetro amurallado, estaba comprendida entre lo que hoy conocemos como Plaza Mayor, Nueva, Carril, Placeta de Maza, Cuesta del Tinte, Barroeta (carretera Granada – Murcia) y el Paseo de Santo Cristo.

La Plaza Mayor, a la que se asomaba la puerta principal de este recinto amurallado (Puerta de Castril) daba acceso a la calle Tiendas, -que en la ciudad hispanomusulmana era la calle principal- la cruzaba de puerta a puerta y estaría llena de estos establecimientos. Es la clásica alcaicería árabe.

De la antigüedad e importancia de esta calle tenemos datos escritos y arquitectónicos, algunos de ellos destruidos en fechas muy recientes, de los que nos quedan constancia sobre papel, epigráfía y tradición musical – Don Juan María Guerrero de la Plaza, Secretario del Ayuntamiento, compositor y maestro de capilla, vivió en la casa nº4-.

La ubicación que ocupan hoy día las viviendas nº 7, 9 y 11 conformarían el volumen y espacio ocupado por la antigua Sinagoga judía con entrada principal por esta calle.

Como ejemplo de la multitud de establecimientos que se asentaron en esta calle, siguiendo la tradición, durante el siglo XX podemos hablar de mercerías, zapaterías, relojerías, churrerías y heladería, taberna, tejidos y sastrería, billares, bar de alterne, barberías, gestoría, tienda de confecciones, carnicerías, comestibles, ultramarinos, zapateros remendones, alpargaterías, buñolerías, pescaderías, tienda de electrodomésticos, horno de pan-cocer, horno de pastelería, tienda de salazones, armería, etc...

Si bajamos, hacia su mitad y perpendicular a ella, a la izquierda, está el callejón de Santa Ana, nombre que le viene de un beaterio que allí hubo. Esta calle, no era sino la entrada a los corralazos judíos. La expulsión de los hebreos dio lugar a la consagración del local de la Sinagoga al culto cristiano y precisamente al de una santa que siempre fue judía. Existen referencias a este beaterio a finales del XVII, sin que consten las causas de su desaparición. También en el siglo XIX, hacia 1812, se utilizan las dependencias de ésta, ya sólo ermita, como hospital de campaña por el ejército francés en su retirada.

Calle Tiendas (ca 1975).     A.M.H.

Un poquito más allá, a la derecha encontramos dos callejuelas más estrechas, la Aceitería y el callejón de la Quica. La Aceitería albergó en su momento ciertos establecimientos dedicados a la venta de este producto –aceite-, en la antigua vivienda situada donde hoy está la nº 4. En esta casa residió, siendo niño, Luis Miguel Dominguín, el torero, por vivir en ella una tía suya. En el nº. 5, estaba el portal de la Zapatería remendona de Ramón Pageo ya desaparecida. Sobre la fachada de esta casa hay una hornacina con la virgen de las Angustias, de gran devoción popular. Al callejón de la Quica le viene el nombre por Francisca González, conocida como “Quica”, que junto a su marido poseían un establecimiento de comestibles. Manteniendo todo su sabor árabe, en su estructura urbana zigzagueante, conecta la calle de las tiendas con el Paseo del Santo Cristo. Sería nuestro “pequeño Albaizín”.

Y así, llegamos a la calle y plaza de la Alhóndiga. Debe su nombre a haber estado en ella durante siglos, frente al flanco oeste de la fortaleza, la institución de este nombre, llamada últimamente, antes de su derribo “Posada de Hilario”.

Eran las alhóndigas unos establecimientos oficiales, pertenecientes a la Corona o al Señorío, o a quien se hubiera concedido por especial privilegio. Reunían, para mayor control de viajeros y mercaderes, la condición de mesones y de puntos de venta de productos forasteros, entre los que se hallaba el pescado.

Esta alhóndiga, situada en el ensanche que se llamó “plaza de Adentro” desde que se urbanizó la “del Abal” -la Mayor-, era del Duque; al igual que las pequeñas tiendas que había adheridas a la Torre del Homenaje de la fortaleza. Otro mesón antiguo era el concedido, por privilegio y como medio de ayuda, al convento de las Dominicas: es la ya cerrada Posada de las Monjas, al fondo del Paseo, en su momento conocida como cuesta de los mesones, por los varios que allí hubo.

El Pósito era la casa almacén donde se depositaban los productos agrícolas, normalmente cereales, que los agricultores entregaban, a modo de seguro, para poder pedir la contraprestación en años en que la mala cosecha no permitía disponer ni para la siembra de la campaña siguiente.

Es esta institución de los Pósitos de origen medieval, muy fomentada por la Corona y, curiosamente, todavía en plena vigencia teórica. Con el correr de los siglos, se sustituyó la entrega en especie por el ingreso en dinero, constituyéndose así los Pósitos, de hecho, en acaudalados antecedentes de las Cajas Rurales.

Los edificios, generalmente importantes y con el escudo de la Corona en la fachada, pasaron a propiedad municipal. El de Huéscar estaba ubicado en el recinto de la Fortaleza, junto al Arco del Santo Cristo. Su edificio, muy reformado, fue utilizado como comedor de Auxilio Social, sede  y local de ensayos de la Banda Municipal de Música y, ahora, en espera de nueva utilización.

El Arco de Santo Cristo era la antigua Puerta del Sol, o quizá de Caravaca, o de Murcia, en el antiguo recinto amurallado de la Huéscar nazarí. Se correspondía, al otro extremo de la calle de las Tiendas, con la Puerta de Castril, cuyo arco, entre las esquinas a la Plaza de las casas de la antigua heladería y churrería del maestro Arturo, y la de Banesto. Eran las dos principales puertas de la población medieval. Aún había otra, junto a la mezquita -luego iglesia de Santiago-, que salía al ensanche que había de convertirse en Placeta Maza.

Parece ser, le viene el nombre por haber habido allí siempre una imagen de Cristo Crucificado, muy venerada por quienes pasaban el Arco. Ello entronca con otra de las bellas tradiciones locales, según la cual, al abrir un hueco en el muro, apareció ese Cristo, con una luz encendida, que habría estado ardiendo desde la entrada de los árabes en la península.


3. - Datos de interés, cultural y etnográfico actual, sobre la zona.

   Huéscar, ciudad agazapada en sí misma, ha desarrollado un carácter peculiar y autóctono, definido por su historia, su cultura y costumbres y sus tradiciones.

   Adentrarse en la zona medieval de su casco urbano es hallar religión, fiesta, relaciones personales y comerciales, tauromaquia,... en fin, es encontrar vida, movimiento y cultura a lo largo de todos los días del año.

La calle Alhóndiga hacia 1970.         A. M. H.
   Si lo determinásemos por las actividades diarias que a lo largo del año se desarrollan en ella, hallaríamos que es una zona de paseo (calle Alhóndiga-Placeta Maza-calle Santiago –antigua vía pecuaria y camino de comunicación con el paraje de las Santas), de culto (actos religiosos en la Iglesia de Santiago. También sede canónica de una Hermandad de Semana Santa -con cuatrocientos años de tradición-), de intercambios personales y comerciales (mercado semanal -datado ya en 1589-, comercios tradicionales,...); paso obligado para los visitantes y turistas que se acercan hasta esta población (antiguo Pósito Real, Arco de Santo Cristo –Puerta de Murcia-, Torre del Homenaje, Iglesia de Santiago (s. XV), Plaza de Toros, casas blasonadas (S.XVI), casas señoriales (s. XVI-XVII. También del s. XIX-XX),...; zona de uso cultural y taurino (por el entorno urbano y los ensanches de que se compone, además de las infraestructuras peculiares –coso taurino-,...).

  Así pues, adentrarse en este entorno urbano es llegar al corazón histórico y cultural, de esta población, con rincones llenos de tradición que delatan tiempos pasados de esplendor, con largas calles nacidas a la vera de las cañadas y el cruce de caminos (como el Camino Real de Granada a Valencia y el de Murcia a Sevilla, del medievo), junto a pequeñas y enrevesadas callejuelas que revelan su pasado árabe.

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Bibliografía:

-         González Barberán, Vicente: “Cosas de Huéscar” en Úskar. Revista Histórica y Cultural de la Comarca. Nº. 1. Año 1998.
-         Romero Díaz, Mª Asunción: “Huéscar: el medio natural y la vida humana”. Granada: Diputación, 1982.
-         García de la Serrana Parra, Francisco: “Huéscar. Calles y Plazas surgidas desde final de ocupación musulmana hasta 1939 con algunos detalles históricos”. Mecanografiado. Inédito.
-         Archivo Municipal de Huéscar.


viernes, 23 de septiembre de 2011

EL ORIGEN HISTÓRICO DE LA OVEJA SEGUREÑA.

INTRODUCCIÓN sobre lo que es el ganado y la ganadería.

             Antes de introducirnos en el origen histórico habremos de saber que:

GANADO, es el conjunto de bestias mansas de una misma especie, que se apacientan y andan juntas (ovejuno, cabrío y vacuno).

Así pues, las siguientes expresiones son las que nos identificarían al ganado de ovejas:

GANADO CHURRO: el lanar que no es trashumante. El que cría la lana churra.
GANADO DE APARTA: es el ganado destetado.
GANADO DE PATA O DE PEZUÑA HENDIDA: son los bueyes, vacas, carneros, ovejas, cabras y cerdos.
GANADO EN VENA: el no castrado.
GANADO ESQUILÓN: el lanar recién esquilado.
GANADO LANAR: los carneros y las ovejas.
GANADO MENOR: el que se compone de reses o cabezas menores, como ovejas, cabras, etc.
GANADO MENUDO: las crías del ganado.
GANADO MERINO: cierta especie de ganado lanar.
GANADO TRAVESÍO: el que, sin ir a puntos distantes sale de los términos donde mora.
GANADO VACÍO: el compuesto de hembras que no tienen cría.
GANADO ESTANTE: el rebaño que durante una temporada o todo el año es alimentado en el pesebre o en los pastos de la localidad.
GANADO TRASHUMANTE: son los ganados que van a aprovechar los pastos de regiones altas y frías durante el verano, o bien procedentes de zonas frías que en invierno aprovechan los pastos o rastrojeras de las comarcas templadas.

Entre las frases hechas y refranes sobre el ganado encontramos:

ALINDAR EL GANADO: llevarlo a los lindes de las heredades para que paste.
CORRER GANADO ó CORRER EL GANADO: frase antigua que significaba perseguirlo o recogerlo para prendarlo (prenderlo).
GUARDAR GANADO: cuidar de apacentarlo y conservarlo sin daño.

Ovejas españolas. Grabado de 1803.

GANADERÍA: es la crianza, granjería o tráfico de ganados. Igualmente, decimos que es el conjunto de animales domésticos sometidos a ciertos métodos de explotación con el fin de sacar provecho de los mismos. La palabra GANADERÍA se aplica lo mismo para expresar la totalidad de animales de un país, que los componentes de una comarca, o simplemente los de propiedad particular.

Históricamente se puede decir que la ganadería presenta en su evolución tres fases bien marcadas: la PRIMITIVA, caracterizada por la trashumancia; la AGRÍCOLA, porque los ganados consumen alimentos cosechados por el hombre, y la INDEPENDIENTE de la agricultura, porque el ganadero no es agricultor.

En la primera fase los ganados sólo consumen alimentos en cuya siembra, desarrollo y recolección el hombre no interviene para nada. Es la fase exclusiva del pastoreo. Los óvidos se tienen casi exclusivamente para la producción de lana. La alimentación de todos los ganados es muy parsimoniosa y la mayor parte del año miserable. Es por esta razón que sólo el ganado de labor es “estante”, es decir, fijo en la hacienda; los demás ganados, en verano deben recurrir a comarcas frescas aprovechando los pastos estivales y en invierno pasar a tierra baja, en regiones donde la temperatura permita el desarrollo de algunos pastos. Este ganado, que se trasladaba de una comarca a otra en busca de una mejora de pastos, recibió el nombre de GANADO TRASHUMANTE.

Es con los albores del siglo XIX (revolución industrial), cuando la ganadería se “industrializa” y acaba por constituir uno de los capítulos más importantes de la economía rural. Ante el aumento del consumo y la demanda por los nuevos núcleos poblacionales de estos productos, la ganadería y la agricultura se ven avocadas a complementarse para mejorar y aumentar sus respectivas producciones para cubrir los nuevos mercados.

La última fase comprendería las explotaciones ganaderas que, normalmente muy cerca de las urbes, comprarían los forrajes o harinas (para alimentar a estos ganados) en los mercados, sin que dichas explotaciones se dediquen a la agricultura.

Si aplicamos todos estos conceptos generales a la especie ovina, es decir a las ovejas y carneros, veremos que son totalmente asumidos y, por tanto, son representativos de lo que tenemos, vemos y nos rodea a diario en el entorno de nuestros pueblos y ciudades.

Pero he aquí que, aunque podamos hallar estos tres modelos de crianza de nuestras ovejas, el proceso es siempre una combinación de todos ellos, eligiendo lo mejor de cada fase.

Oveja de raza Segureña (*).

HISTORIA DEL ORIGEN DE LA OVEJA SEGUREÑA.

Las razas domésticas son todas de la especie “ovis aries”, descendientes del muflón y, quizás también, de las razas asiáticas primitivas.

Su domesticación debió iniciarse en el neolítico, y durante siglos el hombre las ha seleccionado buscando el modo de mejorar los caracteres adecuados a la finalidad perseguida, y de aquí que hoy varíen mucho, en porte, color, longitud y finura de lana, cantidad de leche que producen, presencia o ausencia de cuernos, etc. Las productoras de lana fina proceden todas de la “merina española”, traída por los benimerines en el siglo XIV.

            CONCEJO DE LA MESTA: era la congregación o hermandad de pastores y dueños de ganados, con objeto de atender a la conservación y fomento de la ganadería y contener las pretendidas invasiones de la agricultura.

            Es de origen incierto, pero ya en 1273, Alfonso X el Sabio otorga un privilegio a su favor, reconociéndose en él que ya por entonces tenía sus reglamentos u ordenanzas llamados “avenencias”.


BREVE RESEÑA HISTÓRICA DEL ORIGEN, EVOLUCIÓN Y ASENTAMIENTO DE LA OVEJA SEGUREÑA, EN LA COMARCA GANADERA DE HUÉSCAR (Granada).


INTRODUCCIÓN.

La actividad agroganadera en la comarca natural de Huéscar, como en cualquier otro lugar del mundo, nace con la sedentarización de los habitantes que en ella se establecen. Esta afirmación queda confirmada en los numerosos estudios de los yacimientos arqueológicos que nos circundan.

Ciñéndonos a épocas más recientes (entre los siglos XIII a XVI), observamos que con la presencia de extensas planicies sin cultivar en los alrededores de las poblaciones que conforman estas latitudes, un clima en el que la abundancia de precipitaciones y los fríos invernales, así como los veranos suaves favorecen tanto el desarrollo de un manto vegetal importante como su mantenimiento durante todo el estío, además de la escasa presión que la población ejerce sobre el medio, son factores que han facilitado la existencia de una economía de base silvopastoril desde la época musulmana.

Los amplios espacios dedicados al pastizal pusieron en valor estas tierras para los ganaderos trashumantes cristiano-viejos residentes en los territorios castellanos situados más al norte (Sierras de Cuenca, Albarracín, etc.). A partir de la ocupación cristiana disponían ya de un lugar donde llevar sus rebaños. Pero no sólo ellos miran hacia estas planicies, puesto que también tenía intereses ganaderos el condestable de Navarra. Éste, a partir de la concesión por parte de los Reyes Católicos de la jurisdicción de los términos de Huéscar, Castilléjar, Vélez Blanco, Vélez Rubio, Cuevas de Almanzora, Zújar y Freila en 1495, se estableció aquí con sus importantes rebaños.

A falta de datos más precisos, puesto que, hasta ahora no tenemos ninguno concreto, podemos adelantar que la cabaña ganadera oscense se sitúa entre las 15.000 y 20.000 cabezas de lanar y cabrío, y cerca del millar de vacuno. Este cálculo se ha realizado a partir de los rebaños que trashumaban hasta la Tierra de Vera cada invierno. Otro número importante de rebaños se dirigía hasta los pastizales de la Tierra de Almería y de otras zonas de la costa mediterránea.

ORIGEN E HISTORIA.

Podemos considerar pues, con los datos anteriormente mencionados, que su origen habríamos de buscarlo en el mismo tronco que la Manchega y, de hecho, se la tenía como la variante de montaña de la raza Manchega, ya que ocupa las regiones de mayor cota que rodean y limitan al Sur y Este las extensas planicies donde ésta se asienta. Antes, incluso, su censo se incluía dentro de la Manchega. Guarda grandes analogías con esta raza, y las diferencias entre ambas sólo se limitan a las impuestas por el sistema de explotación y la adaptación a medios distintos, que en el caso de la Segureña puede calificarse de muy duro.

Es una raza conocida desde hace mucho tiempo. Sin embargo, no aparece vista como tal raza hasta 1978, año en que se creó el Registro Especial de la misma.

En su localización hay que distinguir una zona principal -que en su momento formaba parte, en la España visigótica o prerromana, de la llamada Oróspeda, y que hoy localizamos en la zona conocida como de las Béticas Orientales- situada en la confluencia de las provincias de Granada, Almería, Murcia, Jaén y Albacete, donde las elevadas montañas correspondientes a las Sierras de Segura, la Sagra, Cazorla, Orce, María y Sierra Mojante principalmente, dejan un espacio interior en forma de altiplanicies con alturas de 800 a 1.200 metros. En dicha zona se encuentran los núcleos de mayor importancia numérica, destacando las comarcas de Huéscar en Granada, la de Caravaca en Murcia y la de los Vélez en Almería, con un censo aproximado a las 300.000 cabezas: “...Durante muchas décadas Huéscar fue base sin igual en la ruta lanera entre el reino de Granada y Murcia, y un enclave ganadero de enorme valor; capital oficiosa y cabeza de hecho de una gigantesca comarca que abarcaba el norte de Almería y Granada, el Este de Jaén y gran parte del reino de Murcia”. (1)

Cabe destacar que, mientras que el censo ovino en el país va disminuyendo, los efectivos de esta raza se mantienen e incluso aumentan.

DATOS HISTÓRICOS, EXISTENTES EN EL ARCHIVO HISTÓRICO MUNICIPAL DE HUÉSCAR, RELACIONADOS CON LA ACTIVIDAD GANADERA.

Basándonos en los datos escritos que van apareciendo en nuestro archivo, sabemos que es la Orden Blanca (Orden de Santiago) -cuya base de operaciones era el Campo de Montiel contra la frontera norteña granadina, y cuya punta de lanza estaba en el castillo, entonces murciano de Segura de la Sierra-, la que en sus diversas incursiones “en tierra de moros”, toman la entonces villa de Huéscar, en numerosas ocasiones, como una de sus avanzadillas, en donde procuran una población “estante” a la que unen los bastimentos correspondientes (pertrechos y rebaños de ovejas, principalmente) como complemento a la agricultura que aquí desarrollarán.

Posteriormente, las incursiones “de moros”, y por tanto, la alternancia en la administración, unas veces musulmana otras cristiana, no varían apenas la estructura económica agroganadera, pues, si bien, era común arrasar las cosechas de grano, los ganados son considerados siempre botín de guerra.

Esto nos indica que “lo más estante” en esta comarca natural fue el propio terreno y los ganados, pues mientras la población humana cambiaba según quien ganaba las batallas, lo demás permanecía, sino en la misma frontera, si en una zona natural de confluencia cercana.

Es a partir del verano de 1488 cuando Huéscar y su zona de confluencia, pasan a la Corona de Castilla y, es inmediata la regulación y reglamentación de todo lo tocante, entre otras muchas cosas, a los pastos y los ganados. Así podemos citar la comunidad de términos y de pastos que se mantiene “desde época de los moros”, como ellos mismos afirman en el documento, entre las villas de Los Vélez, con Orce, Galera y la ciudad de Huéscar. (2)
           
“En cuanto a las superficies dedicadas a pastos, desde el primer momento surgieron roces entre los señores de ganado cristianos y los mudéjares de distintos términos limítrofes. Unos, los mudéjares y algunos vecinos, sobre todo labradores, estaban interesados en mantener la antigua comunidad de pastos existentes desde la época musulmana; mientras los grandes propietarios de rebaños y el primer señor de Huéscar, el condestable de Navarra, pretendían disfrutar de forma exclusiva de la hierba del término oscense para sus numerosos rebaños de lanar. Por ello, después de los años de dominio del navarro, que impuso su normativa personal sobre los pastizales y logró enfrentar a los oscenses con todos los concejos limítrofes, los ganaderos locales pidieron al duque de Alba que les dejase libertad para que sus rebaños pudieran aprovecharse de la hierba de la sierra todo el año. Pero contrariamente a sus peticiones, don Fadrique, en las ordenanzas de 1514, veda los pastos hasta el 20 de mayo”. (3)
           
En las ordenanzas de 1526, se delimitaba claramente la sierra, incorpora la normativa sobre veda de 1514, se delimitan las funciones del caballero de la sierra (expulsar a los ganados forasteros, entre otras), permitía a los pastores tener armas únicamente en sus cabañas y prohibía hacer ningún tipo de dehesa.
           
En la corrección de las ordenanzas anteriores, realizada en 1536, el texto se refiere a la organización del reparto del agua de la fuente de Burgéja (hoy Bugéjar); se decidió, además, aplicar para su limpieza y conservación los ingresos que los Propios obtuvieran por la venta del ganado lanar sobrante de las mestas locales.
           
En las provisiones del gobernador sobre los puercos, la maquila de los molineros, la tala de los árboles, y sobre el pasto de ganados en la Redonda de 1548, el día 3 de diciembre se proveía  una modificación de la fecha en que se repartía la Redonda entre los ganaderos vecinos, mandando que, en lugar de hacerse en los primeros días de cada año, se realizase una semana antes del día de San Andrés.
           
En 1550, aparece la Ordenanza para que los corderos puedan andar en la Redonda hasta Nuestra Señora de agosto, pues tradicionalmente se imponía la veda a los pastos de la Redonda del campo de Bugéjar (lugar donde venían a abrevar los rebaños de Caravaca y Lorca). Igualmente utilizaban como abrevadero la fuente de Pedrarias, como así consta en dos peticiones escritas y dirigidas al cabildo de la ciudad.
           
Es tal la importancia de la cabaña lanar que en 1557, el concejo tuvo que intervenir ante las talas indiscriminadas que seguían realizando los dueños de los lavaderos de lanas con el objeto de utilizar la madera para alimentar las calderas dictando una nueva ordenanza.

En el Memorial de súplicas de 1589, la ciudad pide al duque que prohibiese la entrada de ganados forasteros para aprovecharse de los pastizales de la sierra “respecto de haver mucha estrechura en ellos y mucha copia de ganados naturales”. Esta petición se repite en 1591.
           
EL ORIGEN GEOGRÁFICO DEL GANADO TRASHUMANTE.

            Continuando con los documentos conservados, nos encontramos que el 25 de enero de 1527, en carta enviada desde la ciudad de Baza se solicita a la de Huéscar que mande no mover sus ganados “...pues se han hecho incluso los ejidos...”  y pueden causar daños. Tres años más tarde, el 24 de mayo de 1530, el documento nos informa sobre los pastos y abrevaderos que hay en la comunidad de Huéscar con los Vélez (Almería), Orce, Galera, Castilléjar...

            Prosiguiendo en el tiempo, es en el año 1544 en el que aparece un pequeño registro de los ganados que vienen al entorno de la ciudad de Huéscar en donde 2.300 cabezas de lanar y cabrío son de Lorca (Murcia) y cita otros cinco rebaños más con 1.500, 1.400, 1.000, 600, 500, respectivamente. En total 7.300 cabezas de ganado.

            El 4 de enero de 1544, Juan Caxa, vecino de Caravaca pide que esta ciudad le de licencia para entrar con sus ovejas a darles agua en la fuente de Pedrarias, “...entrando y saliendo por el mismo camino...”. En relación con daños, desde Orce, el 9 de julio de 1555, informan al Concejo de Huéscar que los pastores se meten con sus ganados en los sembrados y los daños que provoca.

            El 24 de marzo de 1556 se unen los señores de ganado, que pastorean en la zona de Huéscar y Puebla de don Fadrique, para solicitar al cabildo que no se vede la sierra y puedan abrevar y pastar los ganados, ante la gran sequía y los irreparables daños a la cabaña y, por tanto, los ingresos que esta reporta al cabildo. Con este escrito, estaríamos ante la primera asociación –en este caso circunstancial- de ganaderos, para defender unos intereses comunes.

            Siguiendo un estudio detallado realizado, por el profesor Díaz López (4), entre los años 1549 y 1592, la procedencia de los rebaños de lanar y cabrío que llegan a la comarca de Vera (Almería) la mayoría llegan de la de Huéscar (que incluye a Baza, Puebla de don Fadrique, Orce y Galera), y de Cazorla (que incluye también la Puebla de Santiago, Benamaurel, y un rebaño que llega un año de Jaén).

            El siglo XVII es una continuación de la actividad ganadera conocida. con pequeñas reformas de las distintas ordenanzas locales.

INDUSTRIA DE LA LANA.

            “La abundante cabaña de ovejas merinas y la riqueza de aguas en las fuentes de Parpacén y Fuencaliente propició la industria de la lana en su primera fase: el lavado. Mercaderes genoveses llegaron a Huéscar y se quedaron con el negocio.

            Hasta cinco lavaderos de lana hubo en Huéscar. Uno pertenecía a Mayno de Cernúsculo. Los otros pertenecían a compañías de genoveses formadas por Juanote Lomelín, Francisco Escalea Pallavisin, Daniel Quarteroni, Francisco Roso, Bartolomé Beneroso, Nicolás y Peligro de Mayola...

            ...Durante muchas décadas Huéscar fue base sin igual en la ruta lanera entre el reino de Granada y Murcia, y un enclave ganadero de enorme valor; capital oficiosa y cabeza de hecho de una gigantesca comarca que abarcaba el norte de Almería y Granada, el Este de Jaén y gran parte del reino de Murcia”. (5)

EVOLUCIÓN DE LA GANADERÍA ENTRE LOS SIGLOS XVIII AL XX.

            En el siglo XVIII, según del marqués de la Ensenada, el ganado lanar era el más importante, sobresaliendo de entre todos con 19.659 cabezas. En conjunto la producción ganadera se traducía en lana, carne, leche, queso y trabajo. Su alimentación seguía siendo fundamentalmente a base de pastos, que seguían siendo comunales.

            La ganadería por esta época goza de una fuerte protección estatal e incluso los pastores, por este proteccionismo ganadero, quedan excluidos del sorteo de quintas.

            Del siglo XIX no aparecen cifras numéricas del total de cabezas de ganado, pero MADOZ señala que seguían existiendo los ganados: lanar, cabrío, de cerda, vacuno y asnal, y que de las dos especies primeras se hacían ventas dirigidas a Murcia y Valencia.

            En esta época, el ganado ovino sigue teniendo una gran importancia, prueba de ello es la construcción de un lavadero de lanas, aguas abajo del  manantial de Fuencaliente, y de una fábrica de lanas de la que aún quedan las ruinas.

            No obstante el siglo XIX debió suponer una reducción de la ganadería ante el empuje de la agricultura en perjuicio de la explotación ganadera. Las desamortizaciones dieron lugar a roturaciones, que aumentaron la producción cerealista y compensaron al principio las pérdidas de pastizal, pero después las tierras no pudieron mantener el ritmo productivo de los primeros años y las cosechas de cereales disminuyeron, lo que, unido a la desaparición de los pastizales, provocó una baja ganadera.

            La situación correspondiente al siglo XX es la de una mejora y aumento en la cabaña ovina, aunque los datos existentes han de tratarse con cierta precaución, pues los censos ganaderos, elaborados cada cuatro años y confeccionados por las Delegaciones Provinciales de Agricultura, Sección de Estudios y Coordinación -con datos facilitados por los veterinarios titulares-, parece no se ciñen mucho a la realidad ya que, hacia 1974 atribuyen a la comarca de Huéscar unas 43.000 cabezas de ganado ovino, mientras que las informaciones directas de los propios conocedores de la zona le asignan alrededor de 100.000 cabezas, según explica Mª. Asunción Romero Díaz.(6)

            Continuando con este trabajo, nos dice que: “...Por último, la fuente más fiable de que disponemos es la del Servicio de Extensión Agraria Local, y según esta fuente, la distribución del ganado por especies y aptitudes para el Municipio de Huéscar, se recoge en el cuadro siguiente:

Tipo de ganado                                          Nº de cabezas
            Ovino                                                              30.000
            Caprino                                                             6.000
            Vacuno            (carne)                                            95
                                    (leche)                                             31
            Porcino                                                                 750”.

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Notas:


(1) Carayol Gor, Rafael. “Huéscar: Moriscos y cristianos. 1488-1570. Señorío del Conde de Lerín y del Duque de Alba”. Revista Úskar nª3. Huéscar: Ayuntamiento, 2000.

(2) Archivo Municipal de Huéscar. “Acuerdo entre la ciudad de Huéscar con las villas de Orce, Galera y los Vélez relativo a la comunidad de pastos”.Año de 1489. (1-XVI-1).

(3) Díaz López, Julián Pablo. “Ordenanzas Municipales de Huéscar. Siglo XVI”. Biblioteca de Temas Oscense nº2. Huéscar: Ayuntamiento, 2001.

(4) Díaz López, Julián Pablo. “La ganadería, un gran tema olvidado. El caso del norte del Reino”. Crónica Nova, 25.Granada: Universidad, 1998.

(5) Carayol Gor, Rafael. “Huéscar: Moriscos y cristianos. 1488-1570. Señorío del Conde de Lerín y del Duque de Alba”. Revista Úskar nª3. Huéscar: Ayuntamiento, 2000.

(6) Romero Díaz, Mª. Asunción. “Huéscar: el medio natural y la vida humana”. Granada: Diputación, 1982.